𝐕𝐚𝐫𝐬𝐨𝐯𝐢𝐚: 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐄𝐬𝐭𝐚𝐝𝐨 𝐝𝐞 𝐃𝐞𝐫𝐞𝐜𝐡𝐨 𝐥𝐥𝐞𝐠𝐚 𝐞𝐧 𝐜𝐚𝐫𝐫𝐨 𝐩𝐨𝐥𝐢𝐜𝐢𝐚𝐥
René Fuchslocher Raddatz La noche del 30 de octubre, el edificio del Tribunal Constitucional polaco amaneció bajo custodia policial. Su presidente, Bogdan Święczkowski, quedó en la vereda. Adentro, una jueza cuyo juramento nunca recibió el jefe del Estado se proclamaba conductora del órgano. Karol Nawrocki tuvo que dar vuelta su avión rumbo a Senegal. La historia corta es esta. En marzo, la mayoría parlamentaria de Donald Tusk designó seis magistrados. El Presidente, que debe tomarles juramento, aceptó a dos y objetó a los demás. Los objetados juraron entonces ante el Sejm (la cámara baja del Parlamento), como si la forma constitucional fuera un trámite prescindible. Meses después, Anna Korwin-Piotrowska se atribuyó la calidad de jueza más antigua. Para eso computó su carrera desde 1995 y no su permanencia en un tribunal que no la reconoce. Con esa credencial suspendió al presidente y al vicepresidente, apoyándose por analogía en n...