Islandia, la “última Thule”

 

 

 

 Enrique Ravello

En el mundo griego eran frecuentes las referencias al lejano norte europeo. Para los helenos allí habitaba un misterioso pueblo llamado los hiperbóreos, es decir los que se sitúan más allá de Boreas, el viento del norte, en una especie de paraíso que se llamaba Hiperbórea. Apolo, conduciendo un carro tirado por cisnes blancos, viajaba a Hiperbórea cada año para pasar ahí los meses de invierno y volver rejuvenecido a la Hélade. Pyteas de Marsella fue el primer griego que en el siglo IV a.C. viajó al norte de Europa para conocer esas lejanas y míticas tierras, traspasó con mucho la isla de Gran Bretaña, adentrándose en los territorios “hiperbóreos” al país más septentrional al que llegó lo llamó Thule, y desde entonces esa palabra sirve para indicar algún lugar no determinado del norte de Europa. Los investigadores debaten su Piteas llamó Thule a la actual Islandia o a las costas de Noruega. Nosotros nos inclinamos por la segunda hipótesis, por la lógica de su ruta y porque en aquel entonces Islandia estaba deshabitada. Pero sirva al nombre y la creencia simbólica para el título de este artículo.

Muchos años después, en 2012, seguí la ruta que lleva al norte y con dos amigos viajé a conocer Islandia, era el mes de octubre, el típico turismo de verano se había marchado, así pudimos conocer Islandia en su esencia. La temperatura estaba siempre entre 2 y -2 grados; Islandia no tiene inviernos muy fríos debido al efecto de la corriente del Golfo, en enero su isoterma es muy similar a la de Milán.

 

Reikiavik

Llegamos a la capital más septentrional del mundo, a pocos grados al sur del Círculo Polar Ártico, conviene recordar que Islandia está al sur de dicho círculo polar. Su nombre viene del antiguo escandinavo Reykja (humo) vik (bahía) sufijo que encontramos en varias ciudades escandinavas como Narvik, y que algunos relacionan con el nombre genérico de vikingos.

Fundada por Ingolfur Arnason en 870, liderando en primer grupo de vikingos noruegos que se asentó en la isla. Tradicionalmente se ha afirmado que la población islandesa desciende íntegramente de esos colonos noruegos. Los análisis genéticos más recientes demuestran que efectivamente los linajes paternos de la población islandesa son de origen noruego, pero los maternos son en gran medida célticos –fundamentalmente irlandeses y en menor medida pictos y galeses- eso se debe a dos circunstancias: la posible existencia anterior de reducidísimos asientos célticos en la isla, y el rapto de mujeres por parte de los vikingos islandeses en sus incursiones por tierras céltica.

Cuando hablamos de la próspera y rica Islandia no hemos de olvidar que hasta el siglo XIX era una isla aislada y muy pobre donde periódicamente existían hambrunas de consecuencias catastróficas. Hoy Reikiavik es una ciudad moderna, amable, bonita y muy ordenada, sus construcciones son similares a las de cualquier pequeña ciudad escandinava y es muy frecuente encontrarse con estatuas y monumentos que recuerdan su pasado vikingo. Entre ellas la estatua de Leif Erikson el vikingo que llegó a Vinland, hijo de Erik el Rojo el vikingo islandés que llegó a Groenlandia.

 


 

 



  

 

 


 


 

 


 


 

Blue Lagon

La Laguna Azul en islandés. Situada a pocos kilómetros de Reikiavik es uno de los lugares más visitados del país, afortunadamente en el mes de octubre se puede hacerlo cómodamente. El agua alcanza la temperatura de 39 grados es de origen volcánico y se dice que tiene propiedad curativas sobre todo para las enfermedades de la piel. Los vestuarios están a unos 5 minutos de la laguna y andar esa distancia en bañador a cero grados es una experiencia que se nos quedó grabada. Lo curioso es que al salir, después de estar un buen rato en el agua, no se nota el frío.

 Laguna Azul en Islandia | Relájate en Aguas Termales

 

 

Playa negra de Vik

A unos 188 kms al oeste de Reikiavik llegamos a la playa negra de Vik –de nuevo nos encontramos con este sufijo- el nombre, como es fácil deducir se debe al color de la arena. En la zona hay varias con estas características. De fondo se ven tres grandes rocas, son las llamadas rocas de Reynisdrangan. La mitología islandesa cuanta que son tres gnomos que intentaron un capturar un barco por la noche, pero, al amanecer quedaron petrificados como consecuencia de su malvada intención.

El paisaje es más que particular. Lo que sorprende, recordemos estamos en el mes de octubre, es ver pequeños icebergs muy cerca de la orilla. La composición perfecta para un impactante paisaje islandés.

 


 

 



Althing

El lugar de reunión de los jefes de los clanes vikingos asentados en Islandia, fundado en 930 es oficialmente el Parlamento más antiguo del mundo. Islandia nunca tuvo rey y se gobernó por una especia de democracia aristocrática. Así, el Althing islandés tendría puntos en común con el antiguo Senado romano de la primera época republicana.

Obviamente no queda ningún resto material, sólo en entorno natural que servía d lugar físico para las reuniones de esta noble asamblea.

Hay que señalar que Islandia fue el destino de muchos vikingos noruegos que rechazaron adoptar la nueva religión cristiana, en la serie Vikingos, el personaje de Floki simboliza esta realidad. La cristianización en Islandia fue más tardía que en el resto de los países vikingos. También hay un detalle de la serie Vikingos que merece ser nombrado, Floki viaje a Islandia huyendo de la cristianización, pero -una vez en Islandia- entra en una cueva y ve que hay una cruz cristiana, esta escena hace referencia a una realidad histórica. Antes de la colonización vikinga hubo algún monje cristiano galés o irlandés que se retiró a Islandia buscando una vida solitaria, pero estos primeros y solitarios monjes cristiano no tuvieron ningún papel en el posterior proceso de cristianización de la Isla. Es curioso señalar que en 1973 el Gobierno islandés, declaró oficial la religión de Asatru, un intento de recuperar y reactualizar el antiguo odinismo.

 


 

 


 



 

Cascadas de Skógafoss y Gulgoss y los Geysers

A dos horas en coche de la capital, está la cascada de Skígafoss, la visita implica acercarse lo más posible al agua, que está siempre entre 7 y 10 grados de temperatura.

No fue la única que vimos, en poco tiempo llegamos a la cascada de Gulggos. La belleza de ambas se puede ver en las fotos adjuntas. Estas dos y la de Seljalandsfoss compiten por el título oficioso de la cascada más bella del país; la tercera no pudimos verla, pero podemos afirmar que las otros dos combinando aguas, montaña y paisaje forman marcos de belleza incomparable La siguiente parada en el famoso Litli Geyser, tuvimos la oportunidad de ver como entraban en erupción los varios géyseres que existe en la zona; lo bueno de visitar Islandia en temporada baja es que las únicas personas con las que nos encontramos en este paraje fueron dos turistas noruegas.

 

 


 



 


 

Eyrarbakki, última estación.

Elegimos esta pequeña localidad del sur de Islandia como última estación de nuestra vista  a la isla. Un pueblo de unos 400 habitantes, que prácticamente no recibe visitas y cuya mayor “atracción” es una vieja casa construida en 1765 por una familia de emigrantes noruegos; eso es lo que queríamos ver, la Islandia que nadie ve.


 

Despedimos al artículo con una más que interesante referencia a las experiencias gastronómica vividas. En Islandia destacan el bacalao y el cordero, pero eso es algo que no sorprende a nadie. Lo que sí es sorprendente es que en Islandia comimos ballena –algo muy típico en el país-, la sirven en casi todos los restaurantes y en la carta especifica que es se trata de un cetáceo legalmente pescado y cumplido todos los requisitos ecológicos; el sabor es muy bueno, similar a la carne de vacuno, recordemos que se trata de un mamífero. La segunda experiencia es aún más singular, se trata de una vieja receta vikinga: tiburón podrido, era la forma de conservar la carne altamente calórica de este pescado durante la escasez del largo invierno; el sabor es tan repugnante que nada más comer el tiburón tienes que beber un chupito de un licor cercano a los 50 grados alcohólicos para no vomitar. Aunque contado así no lo parezca, es algo que realmente vale la pena probar.

Con esto pusimos fin a nuestra ruta por el sur de Islandia. La isla tiene otra ruta, la norte que empieza en la segunda ciudad del país, Akureyri. La dejamos para una pronta ocasión. Sin duda Islandia es un destino a repetir.


 

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