Un nuevo compromiso con el sur de Asia: El camino de Trump para equilibrar la estabilidad regional y los intereses estratégicos

 


Saima Afzal

Donald Trump ha protagonizado un extraordinario regreso como 47º presidente de Estados Unidos. Las predicciones sobre cómo será la política exterior de Trump 2.0 ya se están arremolinando. Los analistas están inmersos en un juego de adivinanzas, ya que su primer mandato en el Despacho Oval fue impredecible -si no caprichoso- en cuanto a decisiones de política exterior. Sin embargo, el panorama mundial ha cambiado significativamente desde su última administración. Hay tres conflictos importantes en curso en Ucrania, Gaza y Líbano; las tensiones entre Irán e Israel amenazan con desencadenar un conflicto más amplio; la distensión entre Irán y Arabia Saudí, así como la reconciliación entre saudíes y hutíes, han alterado la dinámica de seguridad del Golfo; han surgido nuevos alineamientos geopolíticos en África; y se ha intensificado la rivalidad comercial y tecnológica entre Estados Unidos y China. Durante su campaña, Trump prometió poner fin a las guerras y adherirse a una política de «Estados Unidos primero». Muchos creen que, en su segundo mandato, su política exterior se basaría en el enfoque «América primero» de su anterior administración, priorizando el nacionalismo, el proteccionismo económico y un enfoque transaccional de las alianzas internacionales.

Durante su anterior presidencia, el enfoque de la política exterior de Donald Trump hacia el sur de Asia se caracterizó por una mezcla de diplomacia transaccional y equilibrio estratégico, especialmente en la gestión de las relaciones con India y Pakistán. Con el reciente regreso de Trump a la presidencia, el tiempo dirá cómo decide comprometerse con esta compleja región, en particular con India y Pakistán, que desempeñan papeles críticos en los intereses estratégicos de Estados Unidos. Durante su mandato anterior, Trump buscó relaciones basadas en intereses, aprovechando a India como contrapeso a China mientras se relacionaba con Pakistán principalmente para la lucha antiterrorista en Afganistán. Esta vez, Pakistán podría no ser una prioridad, mientras que el enfoque orientado a los negocios de Trump sugiere que podría centrarse más en las relaciones comerciales con India. Con Trump, la competencia entre grandes potencias seguirá siendo una influencia clave en su enfoque, aunque puede haber algunos cambios en las relaciones bilaterales dentro de la región.

Debido al impredecible estilo diplomático de Donald Trump, su segundo mandato podría traer tensiones renovadas, realineamientos estratégicos y cambios diplomáticos que afectarán a países de toda la región del sur de Asia. Para los Estados del sur de Asia, la elección de Trump conlleva tanto esperanza como ansiedad. Sin embargo, su excéntrica diplomacia, a menudo caracterizada por movimientos audaces y enfoques agresivos, podría crear un ambiente de incertidumbre en toda la región. En consecuencia, los Estados del sur de Asia, incluidos India, Pakistán, Bangladesh y Afganistán, siguen de cerca cómo influirá su segundo mandato en el panorama político y diplomático de la región. En 2017, la administración Trump introdujo dos nuevos marcos de política exterior que situaban al sur de Asia en primer plano. El primero, la «Estrategia para Asia Meridional», esbozaba un enfoque del prolongado conflicto en Afganistán, haciendo hincapié en el papel de Pakistán y la India para lograr el éxito. La segunda, la estrategia «Indo-Pacífico libre y abierto», amplió el ámbito geográfico de la región asiática para incluir a India y abogó por un orden basado en normas en la región. Ambas estrategias demostraron una continuidad significativa con las políticas de anteriores administraciones estadounidenses.

Del mismo modo, India surgió como un aliado clave en la estrategia de Trump para el sur de Asia, unida por un interés compartido en contrarrestar la creciente influencia de China en la región. El presidente estadounidense Trump y el primer ministro indio Narendra Modi desarrollaron un estrecho vínculo que fortaleció los lazos en comercio y defensa. La administración Trump reforzó una estrategia Indo-Pacífica más sólida, posicionando a India como contrapeso a China. La cooperación en materia de defensa recibió un impulso significativo, con la firma entre Estados Unidos e India del Acuerdo Básico de Intercambio y Cooperación (BECA) en 2020, que mejora el intercambio de información sobre activos militares estratégicos. Sin embargo, la relación de Trump con India no estuvo exenta de desafíos. Surgieron disputas comerciales cuando Trump trató de abordar los desequilibrios comerciales imponiendo aranceles a los productos indios, lo que provocó medidas de represalia por parte de la India. A pesar de estas tensiones, la política india de Trump priorizó en gran medida las alianzas estratégicas sobre las discordias económicas. Por lo tanto, se espera que en un segundo mandato, Trump pueda continuar expandiendo los lazos de defensa e inteligencia mientras trabaja para negociar una balanza comercial más favorable.

Sin embargo, Pakistán reconoce la importancia de EEUU como potencia global, especialmente con la reelección de Donald Trump, cuyas políticas han tenido anteriormente un impacto significativo en la región. Existe la esperanza de que la nueva administración estadounidense se comprometa constructivamente con Pakistán, respetando su soberanía y reconociendo sus esfuerzos para combatir el terrorismo y fomentar la estabilidad en el sur de Asia.

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