Nosotros y los persas

Andrea Marcigliano
https://electomagazine.it/noi-e-i-persiani/
Irán. Irán... hoy es fácil decir Irán. En boca de todos, citado una y otra vez. Pero, ¿cuántos saben realmente, incluso entre los expertos, qué es Irán? ¿Y cuánto ha contribuido su historia centenaria a nuestra civilización? A la civilización occidental, quiero decir. A la que solemos empezar por Grecia. Y en la que los iraníes, bajo la forma de los persas, sólo figuran marginalmente en nuestra narrativa escolástica. Mayormente representados como enemigos. Extranjeros.
Una de las mistificaciones de la historia operada en tiempos especialmente recientes, por nosotros... los occidentales.
Recuerdo una novela de Gore Vidal, un excéntrico y brillante escritor estadounidense de origen veneciano. La Creación'. En ella me reveló por primera vez que los persas no eran los "bárbaros" detenidos en las Termópilas por el valiente Leónidas y sus trescientos. Eran una civilización muy antigua. Y, en muchos sentidos, una de nuestras matrices.
La Atenas periclea. El genio de Ictinos y Fidias. Pero fue posterior a la Persépolis aqueménida. Cuyos edificios y templos imitó. Utilizando, sin embargo, mármol. No madera y estuco como en la capital del imperio persa.
Y Demócrito, el filósofo que consideramos el primer teórico del atomismo, procedía de Abdera. Pero, al igual que su maestro Leucipo, parece haber viajado lejos. Quizá hasta la India. Más probablemente hasta Persia. Donde se había encontrado con las ideas de Gosala, un alumno de Mahavira el Jiaina, apodado "el devorador de átomos". Durante siglos, el Imperio persa fue el vínculo entre la civilización griega y Oriente. Una cadena de transmisión de ideas, filosofías, modelos artísticos y culturales.
Persia no era considerada ajena por los griegos. Al contrario, era su vecina. Con el que se podía confundir, claro. Pero no dejaba de ser una fuente de intercambios continuos en todos los campos.
Sólo cuatro recuerdos, fragmentos, lanzados al azar. Decir que Irán no es, ni ha sido nunca, algo remoto y ajeno. A lo largo de su compleja historia. Lleno de contradicciones.
Es otra cara de nuestra propia civilización.
Lea a Rumi. Y encontrará extraordinarias consonancias artísticas y espirituales con Dante y Cavalcanti. Que tampoco lo conocieron. Pero la atmósfera cultural y espiritual era similar. Si no idéntica.
Lea a Nezami. Firdusi el celestial. Lea Shah Nameh, el Libro de los Reyes. Y allí encontrará a Alejandro Magno, transformado en una figura mítica. De los épos iraníes.
Luego, deténgase en la imagen distorsionada que nos transmiten los medios de comunicación. Y que, en cierto modo, podría resumirse en la película de Snyder "Los 300". Basada en la novela gráfica del genio Frank Miller.
Los persas como enemigo absoluto. Bárbaros, corruptos, despóticos.
El horrible Oriente contra nuestra civilización democrática.
No fue así. Nunca fue así. Y tampoco es así ahora.
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