Un conflicto contra Europa

por Daniele Perra
Fuente: Daniele Perra & https://www.ariannaeditrice.it/articoli/un-conflitto-contro-l-europa
Durante la campaña electoral, Donald J. Trump afirmó que
pondría fin al conflicto en Ucrania en el plazo de un mes tras su elección.
Hoy, casi dos años después, la situación es muy distinta. O, más probablemente,
Trump mentía a sabiendas, como suele hacer. El conflicto en Europa del Este es,
de hecho, funcional a los planes de “reconstrucción” industrial de Estados
Unidos. En concreto, los estadounidenses, según Trump y el secretario general
de la OTAN, se “limitarán” a producir armas que los europeos (obligados a
elevar el gasto militar al 5% del PIB) tendrán que pagar y luego ceder
parcialmente a Ucrania.
El objetivo, evidentemente, es también la desindustrialización
de Europa; una estrategia iniciada ya a principios de los años 2000 y revelada
en su momento por Edward Snowden. Este, de hecho, puso de manifiesto cómo la
NSA pudo espiar todas las comunicaciones internas de la empresa alemana
Volkswagen para obtener ventajas competitivas para la industria automovilística
estadounidense (la llamada “Operación Dragonfish”). Curioso, si pensamos que
EE. UU. acusa repetidamente a China de espionaje industrial.
De todos modos, este proceso continuó con la desarticulación
de la relación económica entre los recursos energéticos rusos y el potencial
industrial de Europa Occidental: conflicto ucraniano, sabotaje del Nord Stream
incluido, y rearme alemán en línea con los planes de Palantir para utilizar
Alemania con fines antirrusos (véase “The technological republic” de Alex
Karp). La difusión de la rusofobia, en este sentido, es fundamental para
insistir en el rearme europeo y mantener vivo el complejo militar-industrial de
EE. UU.; revitalizar el “rust belt” y terminar de destruir también la industria
automovilística europea.
Hoy asistimos a una nueva fase de recrudecimiento del
conflicto, que Rusia sigue ganando en el plano territorial (muy lentamente),
pero perdiendo en el plano sensacionalista y propagandístico (aunque los
ataques ucranianos en territorio ruso estén ya causando graves problemas a
Moscú). Un conflicto, a mi modo de ver, ya carente de sentido, especialmente
para Europa que, si no estuviera gobernada por una élite corrupta y servil,
debería hacer todo lo posible por ponerle fin antes de que sea demasiado tarde.
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