Mark Rutte en la Casa Blanca: el buen alumno que viene a rendir cuentas a Papá

Gastel Etzwane
https://www.facebook.com/Son.Altesse.Emmanuel
Ayer, o anteayer, Mark Rutte, secretario general de la OTAN,
acudió a la Casa Blanca para reunirse con Donald Trump. La imagen era la de un
empleado diligente que venía a presentar su informe a su jefe. Con gráficos
como apoyo, entre ellos una barra triunfal titulada “Trump Trillion”, Rutte
mostró orgullosamente al presidente estadounidense cuánto habían aumentado los
europeos sus gastos militares.
Se recuerda que hace algunos meses, durante una cumbre de la
OTAN, Rutte llamó a Trump “Daddy” (“Papá”) en público. Ayer no tuvo necesidad
de repetirlo: su actitud era suficiente. Vino a demostrar, con cifras en mano,
que Europa estaba haciendo bien sus tareas, aumentando sus presupuestos de
defensa y continuando con la compra de armas estadounidenses en cantidades
industriales.
Porque de eso se trata. La OTAN no es, y nunca ha sido
realmente, una simple alianza defensiva entre iguales. Es, ante todo, el
principal instrumento de la política exterior y comercial de Estados Unidos en
Europa. Los países miembros son invitados, o forzados, a comprar material
estadounidense, luego a transferirlo a Ucrania o almacenarlo. El dinero
circula: de los presupuestos europeos hacia las industrias de armamento
estadounidenses, pasando por gobiernos e intermediarios políticos.
Este mecanismo funciona independientemente de quién sea el
inquilino de la Casa Blanca. Ya sea Trump, Biden o cualquier otro, el esquema
es idéntico: Estados Unidos marca el rumbo, la OTAN lo traduce en el lenguaje
de “valores” y “seguridad colectiva”, y los europeos pagan. La guerra en
Ucrania, como la de Afganistán antes, proporciona el relato moral necesario
para justificar la transferencia continua de riqueza de los contribuyentes
europeos hacia las ganancias de la industria armamentística.
Mark Rutte encarna a la perfección esta lógica de sumisión.
Pocos secretarios generales de la OTAN han mostrado tanta capacidad para asumir
el papel de buen alumno, incluso para soportar la humillación sin pestañear. No
es solo una cuestión de estilo personal: es la naturaleza misma de la función
que ocupa hoy. No representa a Europa frente a Estados Unidos. Representa a
Estados Unidos frente a los europeos.
Y mientras tanto, los trenes no funcionan mejor, los
hospitales carecen de personal, las escuelas cierran por falta de recursos y
las pensiones se congelan. Pero Rutte vino, con sus gráficos, a demostrar que
Europa “hace su parte”. Papá Trump puede estar contento.
Ese es el verdadero rostro de la OTAN en 2026: una estructura
cuya misión principal no es la defensa del territorio europeo, sino la
preservación de un flujo financiero permanente en beneficio de la industria
militar estadounidense, envuelto en el eterno discurso sobre valores y
seguridad.
Commentaires
Enregistrer un commentaire