La peligrosidad de Estados Unidos

por Alessandro Volpi
Fuente: Alessandro Volpi & https://www.ariannaeditrice.it/articoli/la-pericolosita-degli-stati-uniti
La peligrosidad de Estados Unidos radica en algunas cifras
muy explícitas. Ya he escrito sobre ello, pero quiero intentar exponerlas de
forma clara.
1. La deuda federal
ya está cerca de los 40 billones de dólares. El coste anual de los intereses es
de 1.200 mil millones de dólares. Los rendimientos de los bonos a diez años
superan el 4,5%. El seguro contra el riesgo de impago de la deuda
estadounidense es el más caro de entre los principales países del mundo. Los
compradores extranjeros de deuda estadounidense han caído al 25% del total y en
las subastas la demanda no es mucho mayor que la oferta, por lo que la
intervención de los bancos estadounidenses es fundamental, aunque estos ya
están saturados de títulos que cada vez valen menos. Actualmente, la deuda
pública de EE. UU. equivale al 40% de la deuda pública global.
2. El dólar ha
perdido un 11% frente a una cesta de monedas globales y sigue mostrando una
tendencia a la baja que no se justifica solo por la voluntad de la
administración estadounidense de favorecer las exportaciones con una moneda
débil, sino que tiene que ver con una crisis de credibilidad internacional. El
porcentaje de activos en dólares de los bancos centrales del mundo ha caído a
poco más del 50%, y en el caso de los fondos soberanos ha bajado aún más, hasta
el 48%.
3. El déficit por cuenta
corriente ha alcanzado el récord de representar dos tercios del déficit global
del planeta, mientras que el déficit comercial, aunque se ha reducido
parcialmente, sigue siendo de unos 56 mil millones de dólares en mayo de 2026.
4. La producción industrial
estadounidense está estancada en poco más del 0% y Estados Unidos produce el
15% de los bienes manufacturados mundiales frente al 35% de China.
5. La inflación en
junio superó el 4,2% y sigue en aumento, y la persistencia de la crisis de
Ormuz la hará crecer aún más. En este sentido, han fracasado las esperanzas de
Trump de no importar los efectos inflacionarios de la guerra y los aranceles,
haciendo cada vez más concreta la perspectiva de una subida de tipos por parte
de la Fed de Kevin Warsh, lo que tendrá un impacto duro en el coste de la deuda
pública y privada. Esto hará que el consumo se contraiga, ya que en EE. UU. el
consumo depende del endeudamiento y constituye un elemento fundamental para la
formación del PIB, estimado a finales de 2026 en torno al 1,5%.
6. Las bolsas
estadounidenses están en plena burbuja financiera. La relación Precio/Beneficio
estimada a 12 meses es de 21,5. Este dato es significativamente superior a la
media histórica de los últimos 25 años (que se sitúa en torno a 17,6x). Indica
que el mercado está “caro” y que los inversores están pagando una prima elevada
por cada dólar de beneficio esperado. El mercado, de hecho, descuenta un
crecimiento de los beneficios del 12-14% para lo que queda de 2026. Si la
producción industrial sigue en el 0,1% o el consumo disminuye debido a la
inflación (al 4,2%), las empresas no podrán satisfacer estas expectativas, lo
que desencadenaría una corrección violenta de los precios.
En síntesis, Estados Unidos tiene deudas gigantescas, depende
de manera determinante de los préstamos de ahorristas e inversores mundiales,
ya no puede imprimir nuevos dólares para cubrir la deuda y produce cada vez
menos. Por eso el dólar está perdiendo terreno. Frente a esto, registra una
gigantesca burbuja financiera, desvinculada de la realidad y sostenida, de
nuevo, por la transferencia de ahorros globales hacia los títulos
estadounidenses, en gran parte gracias a la mediación decisiva de los grandes
gestores, empezando por BlackRock. Además, y este es un dato decisivo, sufren
una inflación que reduce el poder adquisitivo de gran parte de la población
estadounidense, afectada por los altos tipos de interés impuestos precisamente
por la inflación y por el dólar débil.
De todo ello deriva la peligrosidad del ex Imperio, que se enfrenta a un verdadero cambio de época en su papel dentro de las jerarquías mundiales; un cambio que la política e incluso la cultura popular de Estados Unidos deberían afrontar, tras haber cultivado durante décadas el culto a la primacía. Me parece que es una situación realmente difícil y peligrosa.
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