La ayuda europea a Ucrania tiene fecha de caducidad

Elena Fritz
Antes de
la cumbre de la OTAN en Ankara, se están negociando 70 mil millones de euros
para el apoyo militar a Ucrania en el año 2026. Para 2027, se pretende asegurar
una suma comparable.
Pero es
precisamente aquí donde comienza la disputa. Un año adicional de ayuda todavía
puede aprobarse. Sin embargo, cada vez menos gobiernos quieren asumir un
compromiso permanente.
Alemania
planea al menos 11.500 millones de euros en ayuda militar para 2026, asumiendo
así nuevamente una parte especialmente grande. Francia, Italia y España ya
habían rechazado anteriormente cuotas anuales fijas para Ucrania. Ahora, Italia
también cuestiona una carga comparable para 2027.
Así, la
fórmula europea de “el tiempo que sea necesario” alcanza por primera vez
visiblemente su límite político y financiero. Casi todos los estados siguen
mostrando su respaldo a Ucrania. Sin embargo, cuando esto implica miles de
millones concretos durante varios años, la unidad empieza a resquebrajarse.
Para
Alemania, esto genera un patrón conocido: otros proclaman solidaridad, Berlín
asume una parte cada vez mayor de la factura. Pero el verdadero problema es más
profundo. Una estrategia militar no puede limitarse a fijar cada año nuevas
sumas y paquetes de armas. Debe explicar qué objetivo político se quiere
alcanzar con estos recursos.
¿Se trata
de mantener el frente? ¿De recuperar territorios? ¿De obligar a Rusia a
negociar? ¿Y cómo se sabrá si ese objetivo se ha alcanzado o ya no es posible?
Quien no
responde a estas preguntas no tiene una estrategia, sino solo un plan de
gastos. Los medios militares deben servir a un fin político realista. Pueden
ganar tiempo y cambiar las posiciones de negociación. Pero no pueden reemplazar
una solución política inexistente.
Eso es
precisamente lo que ocurre actualmente: Europa financia la continuación de la
guerra sin haberse puesto de acuerdo sobre un desenlace alcanzable. Más armas
deberían llevar a Rusia a negociar. Al mismo tiempo, las negociaciones serias
se posponen para más adelante.
Así se genera
un círculo vicioso:
La ayuda
militar sustituye a la diplomacia, y la ausencia de una solución se responde
una y otra vez con más ayuda militar. Los 70 mil millones de euros pueden
financiar munición, defensa aérea, formación y la producción militar ucraniana.
Pueden ayudar a Ucrania a seguir luchando.
Pero no
responden a la pregunta: ¿cómo debe terminar esta guerra? Por eso, el debate
sobre 2027 revela más que presupuestos ajustados. Muestra que la disposición de
Europa a financiar una guerra por tiempo indefinido disminuye, especialmente
cuando el objetivo político se vuelve cada vez más difuso.
La cumbre
de Ankara puede volver a aprobar miles de millones. Eso puede comprar tiempo.
Pero sin un objetivo político, el tiempo ganado solo sirve para alargar la
guerra.
#geopolitica@global_affairs_byelena
Commentaires
Enregistrer un commentaire