Como en 1941: el caos de los tanques en Europa pone en peligro la capacidad de combate

París/Düsseldorf. Desde el estallido de la guerra en
Ucrania, la UE apuesta por el rearme y la militarización millonaria. Rusia
sirve como enemigo declarado. Pero una mirada al salón de armamento de París,
“Eurosatory”, que recientemente volvió a abrir sus puertas para su exhibición
anual, revela un problema fundamental de la política de defensa europea que
recuerda sorprendentemente a dificultades similares de la Wehrmacht alemana en
la Segunda Guerra Mundial: aunque los gobiernos europeos llevan años proclamando
una política común de seguridad y armamento, en el encuentro más importante del
sector en el continente se ha hecho visible lo contrario: en lugar de un tanque
de combate unificado para las próximas décadas, proliferan cada vez más
desarrollos nacionales. En caso de un conflicto militar real, esto podría
convertirse en un serio problema logístico para la OTAN.
Prácticamente cada gran fabricante presenta ahora sus
propios diseños de tanques. KNDS muestra el “Leopard” 2 A-RC 3.0 con torre no
tripulada, sistema de carga automático y defensa contra radares y drones.
Paralelamente, la empresa promociona el “Capint” como posible sucesor del
francés “Leclerc”. Rheinmetall, por su parte, apuesta por el “Panther” KF51 con
cañón de 130 milímetros y su propia defensa antiaérea. A esto se suman el ya
fallido proyecto germano-francés MGCS, el proyecto europeo MARTE, nuevas
versiones del “Leopard” y desarrollos nacionales como la variante polaca K2
basada en tecnología surcoreana.
El resultado es un mosaico cada vez más confuso de tipos,
conceptos y diseños. Cada nuevo tanque trae consigo su propio software,
sensores, sistemas de control de tiro, piezas de recambio y requisitos de
formación. A esto se suman calibres y tipos de munición diferentes. En caso de
una intervención aliada, los ejércitos tendrían que disponer de una gama casi
inabarcable de piezas de repuesto, herramientas y cadenas logísticas. La
interoperabilidad, tan defendida durante años, se convierte así en una farsa.
Desde el punto de vista logístico, amenaza en una situación de emergencia un
escenario en el que varios ejércitos tendrían que combatir juntos, pero serían
cada vez menos compatibles técnicamente.
La guerra en Ucrania, por su parte, no ha supuesto en
absoluto el fin del carro de combate, como muchos creen. Según un estudio del
instituto francés IFRI, desde febrero de 2022 se han perdido más de 5.000
tanques de combate en ambos bandos. Sin embargo, el analista Léo Péria-Peigné
llega a la conclusión de que los tanques siguen siendo imprescindibles. “Los
drones rara vez son la única causa de una pérdida”, escribe. A menudo, los
vehículos dañados son finalmente destruidos por drones solo después de impactos
de minas, artillería o armas antitanque. Muchos de ellos, incluso, pueden ser
reparados y reutilizados.
La industria responde a esto con conceptos cada vez más
complejos. Los carros de combate modernos deberán contar en el futuro con
sistemas de protección activa, defensa contra drones propia y sensores
avanzados. Pero esto incrementa aún más los costes de desarrollo y las
diferencias técnicas se hacen todavía mayores.
La situación es especialmente complicada en los proyectos
conjuntos europeos. El MGCS no estaría listo hasta mediados de la década de
2040, pero con MARTE ya se está lanzando un nuevo programa europeo para un
tanque estándar. Paralelamente, Rheinmetall impulsa el “Panther” en el mercado
de exportación y espera pedidos de Italia, Hungría, Rumanía y Ucrania, entre
otros.
La “Eurosatory 2026” no mostró, por tanto, nada que se
parezca a una futura flota común europea de tanques. Si esta tendencia
continúa, la OTAN —o lo que quede de ella— podría disponer en los años 2030 de
seis o siete plataformas de tanques diferentes, con piezas de repuesto
incompatibles, diferentes tipos de munición y sistemas de software que no
cooperan entre sí. Para cada ejército, eso supondría costes más altos y, para
la logística en caso de emergencia, un esfuerzo casi imposible. No se vislumbra
una solución (he).
Commentaires
Enregistrer un commentaire