Reino Unido: el Estado, patrocinador oficial de aquellos a quienes dice combatir

 


Por @BPartisans

A fuerza de repetir que el terrorismo es la amenaza absoluta, Londres ha terminado por encontrar la solución más británica que existe: financiarlo con el dinero de los contribuyentes. ¿Por qué dejar que los enemigos del Reino Unido se las arreglen solos cuando Hacienda puede darles una mano?

Según las revelaciones de The Telegraph, un informe confidencial de la Oficina del Gabinete, encargado en 2023 y luego cuidadosamente ocultado, concluye que entre 2015 y 2021 cerca de 28 mil millones de libras de dinero público beneficiaron, directa o indirectamente, a terroristas, organizaciones criminales y actores hostiles al Reino Unido. Así es como se gasta parte de los impuestos: en una política de subvenciones universales donde incluso los enemigos del Estado tienen derecho a su trozo del pastel.

El símbolo de este fracaso es casi caricaturesco. Un beneficiario de los préstamos Covid “Bounce Back” recibe dinero público, y luego transfiere parte de ese dinero a un combatiente de la organización Estado Islámico en Siria para comprar rifles de francotirador y explosivos. En 2023 será condenado por financiación del terrorismo. Mientras los británicos estaban confinados, algunos hacían funcionar la economía... de la guerra santa.

Y no se trata solamente de un error administrativo. El informe menciona subvenciones antiterroristas otorgadas a extremistas que difunden una ideología antioccidental, ayuda internacional desviada hacia redes criminales, traficantes de personas que reciben ayudas públicas e incluso proyectos de investigación vinculados a potencias militares extranjeras financiados por el contribuyente británico. En este punto, ya no se trata de ingenuidad, sino de una política industrial de la credulidad.

El profesor Nicholas Ryder recuerda que el vínculo entre el fraude y la financiación del terrorismo constituye una amenaza directa para la seguridad nacional. Por su parte, Tom Keatinge, del Royal United Services Institute, resume el sistema con una frase demoledora: un auténtico “cajero automático para terroristas”. Una tarjeta bancaria, un formulario administrativo, y el dinero fluye más rápido que los controles.

Lo más escandaloso ni siquiera es la magnitud del desastre. Es la reacción de las autoridades. En lugar de publicar las conclusiones y rendir cuentas, el informe habría sido enterrado para evitar la vergüenza política. La transparencia, evidentemente, termina donde empieza la responsabilidad.

A los gobiernos occidentales les encanta dar lecciones de gobernanza al resto del mundo. Hablan del Estado de derecho, de la lucha contra el blanqueo de capitales y de la guerra contra el terrorismo. Luego se descubre que su propia maquinaria administrativa funciona como una máquina de hacer dinero para aquellos a quienes juran combatir. Cuando el Estado se convierte en el mejor patrocinador de sus adversarios, deja de luchar contra el terrorismo: subvenciona su cadena logística.

Al final, el contribuyente británico ya no es un ciudadano. Es un inversor involuntario en el mayor fondo de capital de riesgo del crimen organizado, gestionado con la seriedad burocrática que parece ser el secreto de Westminster.

Fuente: https://www.telegraph.co.uk/news/2026/06/08/revealed-britain-paid-billions-to-terrorists-and-gangsters/

 

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