CSIS: Estados Unidos piensa en la doble guerra – y Europa debe ser el segundo escenario

Elena Fritz
La nueva suposición
es: Washington debe prepararse para dos conflictos de grandes potencias al
mismo tiempo: contra China en el Indo-Pacífico y contra Rusia en Europa.
Esto es más que un
debate militar-técnico. Es una señal de que el orden estratégico posterior a
1991 está llegando a su fin.
Tras la disolución
de la Unión Soviética, la planificación estadounidense se basaba en tres
supuestos principales:
Primero: que ya no
tendría lugar una gran guerra entre potencias.
Segundo: que Estados
Unidos podría aumentar sus fuerzas a tiempo en caso de crisis.
Tercero: que la
superioridad tecnológica sustituiría la masa, la profundidad industrial y la
capacidad de resistencia.
Justamente esas
suposiciones ya no son válidas.
La guerra de Ucrania
ha demostrado que las guerras modernas no se deciden solo por la alta
tecnología, sino por la munición, los drones, los repuestos, la logística, la
capacidad de producción y las reservas. En resumen: por la masa y la base
industrial.
Por eso, el CSIS no
solo critica a Rusia o China. El verdadero destinatario del informe es también
el propio aparato de seguridad estadounidense: el sistema de adquisiciones, la
industria armamentística, la planificación estratégica.
El mensaje es claro:
Estados Unidos necesita recuperar una capacidad permanente de preparación
previa a la guerra.
Para Asia, se piensa
en una versión modernizada del “Air-Sea Battle”: misiles, drones, vehículos
submarinos, sistemas de mando conectados, todo con el objetivo de interrumpir
una operación china contra Taiwán lo antes posible.
Para Europa, se
reactiva en la práctica la lógica de la antigua “Air-Land Battle”: en caso de
conflicto con Rusia, la OTAN debería neutralizar cuanto antes la logística, los
puestos de mando, la artillería y la defensa aérea rusas.
Militarmente, esta
lógica es comprensible. Políticamente, es sumamente arriesgada.
Porque frente a una
potencia nuclear, la acción en profundidad desde el principio significa
siempre: peligro de escalada desde el primer momento.
Pero el punto
decisivo es otro.
Antes, Estados
Unidos podía decidir en gran medida dónde, cuándo y en qué medida intervenir
militarmente. Hoy debe contar con que sus adversarios le impongan conflictos,
de forma simultánea, en distintos escenarios y con diferentes medios.
China no tiene por
qué esperar a que acabe la guerra en Ucrania. Rusia no tiene por qué esperar a
que se resuelva la crisis de Taiwán.
Tan solo esta
posibilidad muestra: la era de la libertad estratégica incontestada de Estados
Unidos ha terminado.
Por eso, para
Alemania este informe no es simplemente un estudio militar estadounidense. Es
una advertencia. Porque si Washington piensa en el futuro en términos de una
doble guerra, Europa se convierte automáticamente en el escenario europeo de
esa estrategia. Y Alemania sería el territorio de despliegue, el centro
logístico, el financiador y el corresponsable político.
Justo aquí comienza
la cuestión de los intereses alemanes.
Alemania necesita
capacidad de defensa. Pero Alemania no necesita una integración automática en
una estrategia global estadounidense de doble conflicto.
Nuestros intereses
radican en la estabilidad europea, una disuasión controlada, la capacidad
industrial operativa y, sobre todo, en evitar confrontaciones directas entre
grandes potencias.
La política de
seguridad no debe significar dejarse arrastrar a una lógica permanente de
preguerra.
La sobriedad
estratégica significa: reconocer las relaciones de poder, limitar los riesgos,
evitar la escalada, y no confundir los intereses alemanes con la estrategia
global estadounidense.
#geopolitica@global_affairs_byelena
Commentaires
Enregistrer un commentaire