30 millones para una autopromoción perezosa: La UE y la mentira sobre la libertad de prensa



Bruselas. Es una pura burla: con una campaña de carteles costosa 30 millones de euros, la UE celebra, con motivo del «Día Internacional de la Libertad de Prensa» el 3 de mayo, la libertad de los medios como un refugio para medios libres. «Prensa libre — Protege lo que nos importa», dice junto al símbolo de la UE en carteles de tamaño gigante en Berlín y otras ciudades. Pero la realidad es otra: la Unión se está transformando, casi en tiempo real, en una especie de organismo de censura, que ya ha congelado las cuentas de decenas de periodistas críticos, sin mencionar las prohibiciones de emisión y las licencias revocadas a medios que no son del agrado.

La Comisión Europea reafirma su «apoyo inquebrantable a la libertad de los medios», dice el texto de la campaña, ya que la prensa es «la columna vertebral de la democracia». «Los periodistas deben poder realizar su trabajo sin miedo ni injerencias». Pero la Comisión misma decide qué considera como «desinformación». Quien siga sus directrices, podrá beneficiarse de subvenciones del programa «AgoraEU», con un presupuesto de 3,2 mil millones de euros. En cambio, quienes critican demasiado —por ejemplo, sobre temas como el COVID, la inmigración o Ucrania— son silenciados de manera rigurosa.

Hasta la fecha, 17 organizaciones y 69 personas físicas han sido incluidas en la lista de sanciones de la UE contra Rusia, sin cargos formales y, en la mayoría de los casos, sin pruebas sólidas. Entre ellos está el periodista berlinés Hüseyin Doğru, antiguo propietario de «Red.Media». Sus cuentas llevan un año congeladas. La aseguradora de salud le rescindió el contrato, no puede firmar acuerdos, hacer compras ni aceptar donaciones. También su esposa y sus tres hijos pequeños están afectados. La UE lo acusa de apoyar actividades «destabilizadoras de Rusia» porque informó favorablemente sobre Palestina. No presentó pruebas de supuestas conexiones con Moscú; en su lugar, compartió capturas de pantalla de sus publicaciones críticas en X.

Otro caso destacado es el del ex oficial suizo y trabajador de la ONU, Jacques Baud, quien ni siquiera es ciudadano de la UE. También le acusan de ser «una voz de la propaganda prorrusa». Sus bienes en la UE han sido congelados y se le ha impuesto una prohibición de entrada.

Doğru publicó una foto frente a uno de los carteles con las palabras: «¡Increíble! Hoy es el Día Mundial de la Libertad de Prensa, y estos carteles están colgados frente a mi puerta: ‘Libertad de prensa. Protege lo que nos importa’. (...) Por eso, en realidad, fui castigado». La «libertad de prensa a la bruselense» consiste en que «quien está en línea con la línea oficial, recibe apoyo; quien molesta, es sancionado».

Pero la Comisión aún no ha terminado con sus fantasías de control y vigilancia: actualmente, planea un sistema obligatorio de verificación de edad e identidad para los servicios en línea, con el fin de eliminar cualquier anonimato en Internet. Una hipocresía difícil de igualar (mü).
Fuente: Zu erst, 05/2026.

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