Los silencios de Hegseth
Andrea Marcigliano
https://electomagazine.it/i-silenzi-di-hegseth/
Pete Hegseth es el Secretario de Defensa de Washington. Un hombre de cuarenta y cinco años con una larga trayectoria militar y, después, un papel como presentador de televisión.
Uno de los hombres nuevos que Donald Trump llevó a Washington.
Pete Hegseth ha declarado que no existen pruebas de ningún tipo de apoyo militar de Rusia y China a Irán. Una declaración tajante. Para poner fin a las muchas especulaciones aparecidas en la prensa estadounidense en estos primeros días de guerra.
Bien. Pete Hegseth miente. Y sabe perfectamente que está mintiendo.
Rusia y China están apoyando a Teherán por todos los medios. Y ni siquiera de forma demasiado encubierta.
Moscú incluso ha reducido la presión en el Donbás, donde, por lo demás, su victoria parece ya clara. Cuestión de semanas.
Sin embargo, es muy consciente de que unos Estados Unidos empantanados en una campaña militar infructuosa en Irán representan un problema menor, o incluso inexistente, para su conquista de parte de Ucrania.
En consecuencia, su inteligencia y sus ayudas militares y económicas están ahora mismo volcadas en el teatro de operaciones de Oriente Medio.
En cuanto a Pekín, ya hemos hablado del “barco espía” que señala los objetivos en el Golfo Pérsico a los misiles y torpedos iraníes.
Algo que ha obligado a los barcos estadounidenses a retirarse una cantidad considerable de kilómetros.
Sin embargo, esto es solo el apoyo más evidente que Pekín proporciona a Teherán.
Además del trabajo de inteligencia, hay un intenso tráfico aéreo y ferroviario que transporta materiales, armas y otros recursos para reforzar la resistencia iraní.
Y todo esto sucede de manera fundamentalmente abierta.
Sin demasiados disimulos. Sin máscaras especiales.
Pero el buen Hegseth no lo ve.
Para él, no hay implicación de Moscú ni de Pekín en el conflicto.
Las descarta con total firmeza.
Punto y final.
Sí… Rusia y China son grandes potencias. Industriales y militares. Y, además, potencias nucleares.
Así que es mejor, mucho mejor, fingir no ver su ayuda a Irán.
Su implicación en esta guerra.
Que, sin duda, ya es una Guerra Mundial —tercera, cuarta, como se quiera…—, pero asimétrica.
Así que atípica, donde se evita el enfrentamiento directo entre grandes potencias. Porque eso solo podría conducir a un cataclismo total. Sin vencedores ni vencidos.
En resumen, una partida de ajedrez. Un juego de máscaras.
Hegseth demuestra que conoce bien su oficio y que sabe que hay límites que no deben cruzarse.
Esperemos que otros lo vean igual que él...
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