Nuevo arma en la guerra del siglo XXI: cañón sónico en acción en el frente

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Minnesota / Caracas. En los recientes disturbios en Minnesota, así como en la operación militar estadounidense en Venezuela a principios de enero, se usaron “cañones sónicos”. En informes sobre la actuación de las autoridades migratorias de EE. UU. contra manifestantes en Minnesota, se veían vehículos con estructuras rectangulares. Se trata de dispositivos llamados Long Range Acoustic Devices (LRAD), en español: dispositivos acústicos de largo alcance. La Patrulla Estatal de Minnesota utilizó tal sistema para hacer anuncios, según reportó CBS News. Las grabaciones muestran cómo las personas retrocedieron incluso con una simple prueba de sonido. Los efectos son descritos por expertos militares como extraordinariamente intensos, “como si uno escuchara la voz de Dios en su cabeza”.

A diferencia de los altavoces comunes, los sistemas LRAD concentran el sonido en un haz estrecho, similar a la luz de un reflector. Esta técnica produce, mediante la interacción de múltiples transductores acústicos, un cono de sonido altamente enfocado con una potencia extrema. De esta forma, la voz o las señales de advertencia pueden transmitirse a largas distancias, de varios kilómetros.

Estos sistemas fueron desarrollados hace varias décadas en respuesta al ataque contra el “USS Cole” (1996). El fabricante Genasys los promociona como un medio para “comunicación clara, seguridad y control — en cualquier momento y lugar”. Tienen dos modos: el modo de comunicación para anuncios y un modo disuasorio, que emite sonidos intensos. Los datos técnicos indican niveles de hasta 160 dB. La tecnología está optimizada para el rango de frecuencias especialmente sensible de la audición humana.

Inicialmente diseñados para barcos y gestión de desastres, los LRAD están siendo cada vez más utilizados por la policía y las fuerzas fronterizas. Genasys explica que los LRAD “ahora desempeñan un papel crucial en la gestión de disturbios”. Las fuerzas de seguridad los emplean para dirigir multitudes, y el ejército también para influir psicológicamente. La fuente invisible de las voces puede generar confusión.

El inconveniente es el riesgo para la salud. En línea recta, los sonidos pueden causar dolores intensos y náuseas. El manual de un modelo advierte sobre la posibilidad de pérdida auditiva. Organizaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional, critican su uso en reuniones, argumentando que puede ser un potencial abuso.

En esta función, aparentemente también se usaron armas LRAD durante la operación militar de EE. UU. en Venezuela. Posteriormente, circularon entrevistas en las que víctimas afirmaron que el arma sonora había sido utilizada desde helicópteros o drones.

Un supuesto funcionario de seguridad venezolano fue citado diciendo: “No sé cómo describirlo (…) era como una ola sonora muy intensa. De repente, sentí que mi cabeza iba a explotar desde dentro. Todos comenzamos a sangrar por la nariz. Algunos vomitaron sangre”. Afortunadamente, el uso del LRAD evitó que las fuerzas estadounidenses recurrieran a la violencia letal. El número de muertos en el lado venezolano fue limitado. Según la información conocida, en su mayoría se trataba de mercenarios cubanos (mü).
Fuente: Zu erst, 02/2026. 

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