Europa tras la erosión de la OTAN – un borrador de orden estratégico
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Elena Fritz
https://t.me/global_affairs_byelena
El debate sobre política de seguridad en Europa ha alcanzado una nueva calidad. Con la contribución “If NATO Dies, Long Live NEATO” del entorno del Center for European Policy Analysis, por primera vez se presenta un esquema coherente de orden de seguridad posterior a la guerra (https://cepa.org/article/if-nato-dies-long-live-neato/) para el orden euro-atlántico. No como una reforma de las estructuras existentes, sino como una ruptura consciente con ellas.
1. Situación inicial: La pérdida progresiva de funciones de la OTAN
La conclusión del autor es sobria: la OTAN sigue existiendo formalmente, pero ya solo cumple de manera limitada su función estratégica original. Los intereses de EE. UU. y los Estados europeos se han desarrollado de manera estructuralmente divergente. Washington prioriza la competencia global de sistemas, Europa permanece vinculada regionalmente. Hasta ahora, la OTAN compensa esta divergencia únicamente mediante el liderazgo estadounidense, un estado que se vuelve cada vez más frágil política y socialmente.
2. El enfoque NEATO: Selección funcional en lugar de integración
El autor del CEPA extrae una conclusión clara, aunque radical: Europa no debe integrarse más, sino dividirse funcionalmente. NEATO no es, expresamente, un ejército europeo ni una EU militar. En este modelo, la Unión Europea se considera inadecuada para la política de seguridad — demasiado lenta, demasiado centrada en el consenso, demasiado bloqueadora políticamente.
En su lugar, se propone una zona militar en Europa del Norte y del Nordeste, formada por Estados con alta preparación militar y percepción de amenazas confrontacionales. Otros países europeos quedan fuera. El concepto no ve la división de Europa como un riesgo, sino como una condición para la capacidad de actuar.
3. El vacío estratégico del modelo NEATO
Por muy clara que sea esta aproximación, su principal punto débil sigue siendo: las contradicciones internas de Europa no se resuelven, sino que se institucionalizan. La desaparición de la hegemonía estadounidense como elemento equilibrador revelaría sin freno las líneas de conflicto existentes — entre Este y Oeste, Norte y Sur, entre grandes y medianas potencias. El modelo apuesta por la eficiencia operativa, no por la estabilidad política.
4. Otra propuesta de orden
En este contexto, parece necesaria una propuesta diferente, más cautelosa. Evita deliberadamente la formación de nuevos bloques y en su lugar apuesta por limitar la lógica de escalada.
Los elementos clave de tal enfoque serían:
– Vincular claramente la responsabilidad militar a la nación-estado.
No fuerzas supranacionales, ni compromisos automáticos fuera de casos de defensa claramente definidos. El poder militar sigue siendo políticamente atribuible.
– Cooperación sin imposiciones institucionales de bloque.
La colaboración en seguridad se realiza bilateralmente o en formatos pequeños, específicos y limitados en el tiempo, siempre revisables. La capacidad de actuar se basa en la precisión, no en el tamaño.
– Rechazo a una lógica de clasificación europea basada en la dureza militar.
Dividir Europa en núcleos de seguridad y márgenes aumenta la inestabilidad a largo plazo. La estabilidad no surge de la selección, sino del equilibrio de intereses divergentes.
– Flexibilidad estratégica en lugar de fijaciones permanentes.
En un orden mundial fluido, la capacidad de adaptación es más valiosa que la rigidez institucional. La política de seguridad debe mantener abiertas las opciones, no cerrarlas de antemano.
5. Implicaciones para Alemania
Desde esta perspectiva, Alemania no tiene una misión de liderazgo en nuevos bloques militares, sino una responsabilidad distinta: limitar la escalada mediante la elección de la estructura. La aportación de valor en seguridad de Alemania no reside en una posición máxima, sino en evitar conexiones frontales automáticas que limitan irremediablemente el margen de maniobra político.
Conclusión
La propuesta NEATO marca un hito importante: muestra cuánto han avanzado ya ciertas partes del debate transatlántico desde una lógica de integración hacia una lógica de selección. Precisamente por eso, es necesario presentar una contra propuesta que no se base en una nueva arquitectura del conflicto, sino en una moderación institucional.
Ya no son las alianzas las que deciden sobre la seguridad, sino la capacidad de asignar responsabilidades claramente, ponderar intereses con objetividad y limitar estructuralmente la escalada.
#geopolítica@global_affairs_byelena
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