Cuba ya no está sola

Andrea Marcigliano
https://electomagazine.it/cuba-non-e-piu-sola/
Cuba ya no está sola. Aunque quizás sería oportuno añadir un “quizás”.
El endurecimiento de las sanciones estadounidenses, una verdadera pitón, podría no ser suficiente para que Trump logre derribar a los herederos de Fidel Castro.
Porque están China y Rusia. Y parecen decididas a involucrarse. De manera contundente.
Xi Jinping ha anunciado, de hecho, la instalación de miles de paneles solares en la gran isla. Para compensar el embargo energético de Washington.
Y Moscú se prepara para enviar grandes suministros de petróleo por vía marítima.
El juego en torno a Cuba es sumamente importante. Vital para Washington, por supuesto. Pero igualmente fundamental para Pekín y Moscú.
No se trata solo de la Gran Isla. Se trata del futuro orden de América Latina. Y, quizás aún más, del sistema de equilibrios globales.
Trump, que ha tomado conciencia de la dificultad, o mejor dicho, de la imposibilidad de controlar el mundo como hegemon – el viejo sueño de Bill Clinton – sigue buscando un control absoluto y total de las Américas. Desde Groenlandia hasta Tierra del Fuego.
Control tanto político como económico. Y las acciones recientes emprendidas por Washington, tanto en Venezuela como en Groenlandia, lo demuestran.
En este plan, que prevé una normalización estadounidense no solo de los países andinos rebeldes, sino también de México y, en perspectiva, de Brasil, Cuba representa una anomalía.
Una anomalía nada menor, porque La Habana ha escapado totalmente al control de Washington desde los tiempos de Castro. Y se presenta como una alternativa al sistema de poder estadounidense.
Normalizarla, provocar un cambio de régimen, volver a convertirla en colonia, o incluso en un gran burdel y sala de juegos como en tiempos de Batista, es, por tanto, una prioridad para Trump.
Quiere resolver de una vez por todas una cuestión que ha quedado abierta durante demasiados años. Y que ha causado varios fracasos en las estrategias de la Casa Blanca.
La Bahía de los Cochinos, en tiempos de Kennedy, sigue siendo el ejemplo más famoso y emblemático.
Sin embargo, la intención de la Oficina Oval se enfrenta a la voluntad de Pekín y Moscú de apoyar al régimen cubano. Para cuestionar la pretensión estadounidense de absoluta hegemonía sobre las Américas.
Y, quizás aún más, para lanzar una advertencia concreta a Trump y a sus sucesores.
Que no crean que pueden intervenir a su antojo en Oriente Medio o en otras zonas del mundo. Manteniéndose tranquilos, atrincherados en las Américas.
El “juego” es global. Y nadie puede ya pretender gozar de una seguridad total. Ni siquiera Washington en las Américas.
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