Frédéric Mistral: Patria carnal y Provenza absoluta

Puede que Rémi Soulié sea conocido como filósofo y ensayista, pero a veces olvidamos que también es poeta, un defensor de su tierra natal, la Provenza. La colección Longue Mémoire del Institut Iliade publica ahora un nuevo ensayo de este miembro de la Félibrige, que nos presenta al poeta provenzal Frédéric Mistral.
Este nuevo ensayo de Rémi Soulié no es simplemente una biografía del poeta bajo cuya égida se ha colocado la XIV promoción del Institut Iliade, es ante todo una invitación al viaje, una especie de búsqueda iniciática para descubrir el pensamiento de Frédéric Mistral y sus profundas raíces en la tierra latina donde creció.
Como el viento del mismo
nombre que sopla desde el Monte Pilat, derramando su fuerza sobre el
valle del Ródano, las Cevenas y la costa mediterránea, Frédéric Mistral
es ante todo un provenzal que canta su devoción por su tierra natal.
Apegado a la noción de federación europea, atento lector de Proudhon,
ferviente opositor a la modernidad y a su mecanización, Mistral, como
nos recuerda el autor, estaba profundamente arraigado a una tierra que
le nutrió con su leche materna.
La vivaz
escritura de Rémi Soulié evoca también al poeta "campesino provenzal" de
"raza", como lo fue el beauceron Charles Péguy. Despertador del pueblo
provenzal, Frédéric Mistral se propuso defender su tierra a través de su
lengua, fundando la Félibrige, que recuerda el proyecto de Ronsard unos
siglos antes... Pero presentar a Frédéric Mistral es también invocar
las raíces griegas y romanas de esta tierra provenzal de Europa que el
poeta hizo suya.
Recordando el lugar
predominante de la mujer en la obra de Mistral, el autor nos permite
levantar el velo sobre la espiritualidad de Mistral, guiada por la
estrella de lo sagrado femenino: desde la Virgen María del devoto
católico, hasta la joven Mireille camino del Trou des Fées, la obra de
Mistral está salpicada de figuras femeninas que mezclan cristianismo y
paganismo en un sincretismo decididamente cósmico.
En
definitiva, el nuevo ensayo de Rémi Soulié nos adentra en la naturaleza
salvaje provenzal y nos invita a ascender por los escarpados senderos
del Mont Ventoux, el Olimpo provenzal, para encontrarnos con la
eternidad, lejos del absurdo de un mundo en trance de derrumbarse.
Siguiendo los pasos de Frédéric Mistral, el autor nos lleva a la
búsqueda de la armonía, donde el romanticismo y la épica serán por fin
posibles, y donde lo apolíneo y lo dionisíaco -temas muy queridos por
Rémi Soulié- estarán por fin perfectamente equilibrados.
Citas
En este sentido, al igual que Homero fue, según Platón, el "educador de Grecia", Mistral, a la vez clásico y romántico, fue el educador de Provenza, tanto como "el salvador de una sociedad" (Barrès). - p.5
La raza, que es paternidad y filiación, herencia y transmisión, remite a una comunidad orgánica, opuesta a una sociedad mecánica agarrotada por engranajes antagónicos; las raíces de la raza, "fai traço" ("deja huella"), escribió Mistral en La Chanson des aïeux. - p.6
Mistral, como Ulises, está atado al mas (sic) para que las sirenas no se lo traguen a él y a su país en la indistinción de la muerte. - p.6
La obra de Mistral se hace eco del inmenso susurro presa del pánico de la naturaleza, magnificado por el desove del atún y el salmón. - p.7
La raza, en cierto modo, se transmite a través de la leche. - p.8
Aguantar es mantener, y los mantenedores son los soldados de infantería de Félibrige, que mantienen el lugar del lenguaje en el que vivir, un lugar que se despliega en un espacio vital. - p.9
La crítica política de Mistral es a la vez "histórica" y coyuntural, ya que se centra tanto en la tecnología como en las instituciones. - p.10
Sin embargo, el poeta es menos crítico con el desarrollo de la tecnología que con la ideología que la sustenta: la del progreso y la razón reducida a su poder lógico y calculador, instrumento de desencanto, fuente de "desilusión analítica y científica" y, sobre todo, reductora, con una "realidad mezquina" que sustituye a la realidad. - p.11-12
Al limitar las prerrogativas del Estado, el pacto federal preserva los particularismos provinciales, las libertades y las autonomías locales y autoriza el ejercicio de la soberanía. - p.15
Al igual que el campesino Péguy - murieron el mismo año, en 1914 - Mistral se burla del recuento de votos, de la aritmética de las papeletas, de la "formalidad amañada" (Péguy) del sufragio y del reino de la cantidad tan apreciado por los anfictiones; Por el contrario, está apegado a lo que permanece, a lo que no depende de los caprichos y las pasiones de los individuos, a lo que Péguy llama lo "real", y él la "vida viva", aquello que los morticoles sólo aman cuando ha desaparecido en la rigidez del cadáver y el frío glacial del cálculo. - p.18-19
Como la
Sophia de los gnósticos, las hadas se han desenamorado de los hombres
(en este sentido, son ellas las que se han "derribado", a diferencia del
eterno femenino de Goethe), pero son igualmente, para los hombres, la
chispa divina que los eleva; además, las parejas que forman siguen
amándose. - p.29
Mistral es ciertamente católica, pero el Dios cristiano está menos presente en su obra que su "Buena Madre" y, sobre todo, sus santos locales, Santa Trophime o San Gante, "una especie de semidiós para los campesinos de ambos lados del Durance" que fue "canonizado sólo por la voz del pueblo". - p.40-41
A Mistral le preocupaba menos el cambio que la permanencia, incluida la del paganismo en el cristianismo, la más extensa de las cuales era la de la naturaleza, manifestada en el ciclo indisolublemente celeste y terrestre, de ahí su atención a los signos encantados: "Mistral", escribió Maurras, "no aísla ninguno de los principios del mundo". - p.41
Mistral no sabe nada de la historia de Provenza, cuya grandeza y decadencia cuenta o menciona -sobre todo en Calendal- desde la época de los foceos y los ligures: Provenza griega y romana, luego Provenza cristiana, la República medieval de Arlés, la lucha contra los sarracenos y los "bárbaros del Norte", la unión de Provenza con el reino de Francia, etc. Sin embargo, el nivel histórico es muy inferior a otros, como los de lugar, pueblo (raza) o lengua y, sobre todo, el "gran Naturo". Los Hannibales, los Césares, los Carlomagnos, los Bonapartes, todos aquellos "que sus Rose à-de-rèng an fan l'empèri" ("que tenían imperio sobre el Ródano a su vez") que pasaron por los Alpes han desaparecido, pero los Alpes permanecen, al igual que los "pastre d'Arle" ("pastores de Arlés"), sus cabras y sus ovejas, que siguen cruzándolos. - p.42-43
La movilidad temporal y vectorial de los flujos no es nada comparada con la inmutabilidad cíclica de la naturaleza: un viento vano frente al Viento maestro. - p.43
En su visión icónica del mundo, perfectamente tradicional, Mistral se interesa por aquello de lo que el tiempo es la imagen móvil: la eternidad. - p.44
La virgen mistraliana es nupcial y, por tanto, Mistral es una maga, siendo la naturaleza misma de la magia, según la definición de Pico della Mirandola, "casar el mundo", hacer que lo que aparece al entendimiento como separado -literalmente sin "conexión", incluido el amor- aparezca al corazón y al intelecto como unido, en la magnificencia y plenitud ontológica de su ser, que es el ser. - p.45
Aunque lo sagrado y lo santo coexisten en la obra del católico Mistral, lo primero sigue siendo, a sus ojos, el fundamento. - p.49
Este
gran sensualista debe tomarse al pie de la letra: la vida real es el
icono en el que se refleja el sol platónico, de ahí su esplendor. No hay
principio aristotélico de causalidad, ni mecánica, ni cálculo, sino un
canto de formas entrelazadas, una danza cósmica, un ballet al ritmo de
analogías y correspondencias. - p.55

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