Los atlantistas al ataque. Para fortalecer a China y destruir a Europa. Y hacer feliz a Biden

Augusto Grandi
https://electomagazine.it/atlantisti-allattacco-per-rafforzare-la-cina-e-distruggere-leuropa-e-far-felice-biden/
¿Enemigo público número 1? Para los idiotas atlantistas, no son las mujeres sino, inevitablemente, China. Entonces, ¿qué hacer para contrarrestarla? Le das Rusia, el país más grande, rico en materias primas indispensables para el desarrollo de China y a precios superdescontados. ¡Brillante! Cosas de yanquis, sin duda. Pero no basta con ser tan estúpido. Hay que hacer algo más para mantener el primer puesto en el ranking de la estupidez. Y por eso también le das a China Asia Central. Y luego al mundo árabe. Y África. Y América Latina.
Pero la República Checa ha dado la espalda a Moscú y también a China. Ah, bueno, entonces estamos listos. Es como cuando los clérigos de la desinformación italiana se regodeaban porque las sanciones contra Rusia fueron votadas por San Marino y no por Pekín.
Pero ahora los analistas fanáticos del petómano de Washington aseguran que la alianza entre Moscú y Pekín no puede durar. Porque los rusos no aceptan ser colonizados. No está claro por qué deberían aceptar verse reducidos a ser los sirvientes de los mayordomos de Biden. No cabe duda de que Rusia se está debilitando y tiene cada vez menos influencia sobre los antiguos países soviéticos de Asia Central, empezando por Kazajstán y Uzbekistán. Intentan jugar un juego autónomo entre Occidente y Oriente, pero se verán dependientes de Pekín y de su expansión por la zona.
Porque la confrontación impuesta por los atlantistas ha dividido al mundo. Y es cierto que Pekín no apoya militarmente la guerra rusa en Ucrania para no romper completamente las relaciones comerciales con la Unión Europea, pero también es cierto que los intereses chinos no se limitaban a vender cuatro camisetas de más y una salsa de tomate de dudosa calidad. El ferrocarril de la Ruta de la Seda, combinado con la creación de una red de conexiones navales, tenía objetivos mucho más ambiciosos. Si, para obedecer al amo estadounidense, los europeos tendrán que reducir el comercio con Pekín, está claro que China tendrá menos interés en mantener buenas relaciones con una Europa esclavizada. Y se verá obligada a cambiar de objetivo, estrechando cada vez más los lazos con Rusia.
Superando, por necesidad, cualquier rivalidad con Moscú. Pekín y El Cairo acaban de anunciar nuevas inversiones chinas en Egipto por valor de 5.000 millones de dólares. Pero esto no enfriará las relaciones entre Egipto y Rusia.
Por un lado, pues, las absurdas esperanzas de quienes quieren cerrar las puertas al comercio con Pekín pero exigen que Xi Jinping obligue a Putin a retirarse del Dombás, y quizá incluso de Crimea, para agriar definitivamente las relaciones ruso-chinas. Y por el otro los mayordomos europeos que no saben cómo independizarse de Washington pero que, en el fondo, se dan cuenta de que esa situación conducirá a un completo desastre para el Viejo Continente. Pero proceden de todos modos hacia la ruina de sus propios pueblos, para regocijo de Biden.
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