Samarkanda: el camino de la multilateralidad

por Mario Lettieri y Paolo Raimondi
Fuente: Mario Lettieri y Paolo Raimondi & https://www.ariannaeditrice.it/articoli/samarcanda-la-via-della-multilateralita
Los resultados de la cumbre de los jefes de Estado de los países de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), celebrada el 16 de septiembre en Samarcanda (Uzbekistán), merecen ser analizados sin tapujos ideológicos ni preestablecidos. Permitiría evitar errores geopolíticos de apreciación de los que luego habría que arrepentirse.
La
OCS fue creada en 2001 con el objetivo de coordinar las actividades de
los países miembros en la lucha contra el terrorismo, por la seguridad y
sobre todo por la cooperación económica, tecnológica y de
infraestructuras. Hoy cuenta con nueve miembros, entre ellos China,
India y Rusia. Juntos representan el 40% de la población y el 25% del
PIB mundial.
Los que tratan de ver en Sco la
realización de una OTAN de Eurasia se equivocan. Las diferencias entre
los participantes son demasiadas y demasiado profundas. Sin embargo,
sería igualmente erróneo subestimar su importancia. Sería profundamente
engañoso repetir para Sco los errores de juicio que muchos cometen
deliberadamente en relación con el papel de los Brics.
Una
lectura atenta de la Declaración Final de Samarkanda ayudaría a
comprender mejor los procesos en marcha. Cabe destacar, en primer lugar,
que entre los distintos jefes de Estado estuvieron presentes el
presidente chino Xi Jinping, el primer ministro indio Narendra Modi y el
presidente ruso Vladimir Putin. Esto a pesar, cabe señalar, del total
aislamiento occidental de Putin y de las sanciones contra Rusia.
En
cambio, conviene tomar nota de la evaluación geopolítica y geoeconómica
que ofrece la cumbre. Con respecto a la seguridad, se afirma que "El
mundo está experimentando cambios globales. Estos procesos van
acompañados de una mayor multipolaridad. El sistema actual de desafíos y
amenazas internacionales es cada vez más complejo, la situación en el
mundo se ha deteriorado peligrosamente, los conflictos y crisis locales
se intensifican y surgen otros nuevos".
Sobre
la economía, dice: "El aumento de la tecnología y la brecha digital, las
continuas turbulencias en los mercados financieros mundiales, la
reducción de los flujos de inversión, la inestabilidad de las cadenas de
suministro, el aumento de las medidas proteccionistas y otros
obstáculos al comercio internacional se suman a la volatilidad y la
incertidumbre en la economía mundial."
El concepto más repetido es el de "multilateralidad", planteando así la cuestión a EEUU y a Occidente.
Algunos
aspectos sobre la cooperación económica merecen atención. La
Declaración afirma que los miembros de la OCS, a excepción de la India,
"reafirman su apoyo a la iniciativa china "Un Cinturón, Una Ruta" (Obor,
la Ruta de la Seda) y reconocen los trabajos en curso para llevar a
cabo el proyecto y los esfuerzos para vincular la construcción de la
Unión Económica Euroasiática con el Obor". La idea es establecer una
Asociación Euroasiática ampliada en la que participen, además de la OCS,
la Ueea, los países de la Asean, otros Estados interesados y
asociaciones multilaterales.El texto también
hace referencia a la importancia del uso de las monedas nacionales en
las regulaciones comerciales y monetarias que ya practican algunos
estados miembros. Este es el caso entre Rusia y China, y se espera que
la India también liquide pronto el comercio con Rusia en moneda
nacional.
Esta orientación acerca a Sco a las
políticas del Brics. De hecho, la Declaración Final informa de la
intención de crear un Banco de Desarrollo de la OCS, un Consejo
Empresarial, un Fondo de Desarrollo dentro de un Acuerdo Marco de
Cooperación en materia de Comercio y Servicios, un Programa de
Desarrollo de Infraestructuras de Transporte y Energía y un Plan de
Acción para el Desarrollo del Comercio entre los Estados miembros. Todas
las prácticas ya probadas por los Brics.
No es
elegante repetirse, pero esperemos que la Unión Europea y sus Estados
miembros no se limiten a meros comentarios sino que participen
activamente en los proyectos de desarrollo. De lo contrario, la cumbre
de Samarkanda sólo sería la confirmación de una peligrosa división del
mundo en dos bloques opuestos.
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