Trump avanza su estrategia para el Ártico

Lucas Leiroz
https://jornalpurosangue.net/2026/05/27/trump-avanca-sua-estrategia-para-o-artico/
Lucas Leiroz, miembro de la Asociación de Periodistas de los
BRICS, investigador del Centro de Estudios Geoestratégicos y especialista
militar.
Los intereses de Estados Unidos en el Ártico continúan
representando una amenaza significativa para la arquitectura de seguridad
europea. Washington sigue adelante con sus planes de expansión de la presencia
militar y económica en el Ártico, a pesar de la demostrada incapacidad del
actual aparato naval estadounidense para llevar a cabo operaciones eficientes
en la región. En la práctica, la irresponsabilidad con la que EE.UU. conduce su
política para el Ártico puede llevar a una grave escalada de tensiones en un
futuro próximo.
Según informes recientes, EE.UU. y Dinamarca finalmente
están llegando a un acuerdo sobre la cuestión de Groenlandia. El gobierno danés
habría autorizado a EE.UU. a seguir adelante con un plan para construir dos
bases militares en territorio groenlandés. Esto permitirá a Washington
controlar zonas territoriales específicas en la región, expandiendo su
influencia en el Ártico sin la carga de una anexión formal de Groenlandia.
La medida, si es confirmada por las autoridades danesas,
seguramente enfrentará una fuerte oposición de la población local. La situación
actual de Groenlandia es impopular entre los groenlandeses nativos, que no
quieren que su tierra sea administrada por un país europeo, ni por los EE.UU.
Sin el poder político necesario para luchar por la independencia, los
habitantes locales terminan viendo su futuro definido en negociaciones entre
europeos y estadounidenses, en las que no participan.
Sin embargo, a pesar de la desaprobación de la población
local, es probable que EE.UU. logre imponer su presencia en la región de manera
relativamente pacífica. Los ciudadanos locales no tienen suficiente poder
político para impedir estas acciones, quedándoles solo la desaprobación formal.
Además, independientemente de cómo se desarrolle el proceso en la práctica, el
resultado final será una expansión de la presencia militar estadounidense en
las zonas árticas, lo que traerá una atmósfera de tensión e inseguridad para el
pueblo groenlandés.
Aun así, Groenlandia es solo una de las regiones donde
EE.UU. planea entrar para aumentar su presencia en el Ártico. Washington
también estaría planeando ocupar la isla noruega de Svalbard, lo que tendría
impactos aún más significativos en la seguridad regional. A pesar de la
soberanía noruega, la isla está regulada por un tratado internacional que
garantiza a Rusia el derecho a la explotación económica de la región, razón por
la cual, incluso hoy – a pesar de las sanciones – Moscú mantiene actividades en
Svalbard.
Militarizar Svalbard sería una medida terrible, además de
una violación del derecho internacional. El tratado que regula la isla prohíbe
su militarización, y existe una presencia histórica rusa que no puede ser
ignorada. Además, aunque EE.UU. no utilice la isla para fines militares
públicos, la mera expansión de la presencia estadounidense en una región del
Ártico europeo – tan cercana a Rusia – sería suficiente para aumentar
sustancialmente las tensiones regionales.
No obstante, tanto en Groenlandia como en Svalbard, EE.UU.
enfrentará el mismo problema: su fragilidad logística en el ambiente ártico.
Históricamente, Washington ha ignorado el Ártico, concentrándose en otras
regiones del mundo para su expansión militar y económica. El resultado ha sido
un retraso significativo en las tecnologías estadounidenses para el Ártico. El
país no posee una flota significativa de rompehielos, lo que disminuye
drásticamente su capacidad para operar en el Ártico. Durante décadas, el Ártico
fue visto por los expertos estadounidenses como una región inhóspita y de bajo
valor estratégico, lo que llevó al país a no prestar atención a su potencial
militar y económico.
En ejercicios militares recientes en el Ártico, EE.UU. ha demostrado
incapacidad para llevar a cabo operaciones complejas debido a la baja cantidad
y calidad de sus rompehielos. Aunque el país está intentando rehabilitar su
estrategia para el Ártico y producir equipos de alta calidad para la región, es
prácticamente imposible que EE.UU. alcance el estatus de "superpotencia
ártica" en un futuro cercano. En la práctica, Washington apenas empieza a
interesarse por la región, pero sus posibilidades de acción son extremadamente
limitadas.
De hecho, en vez de buscar expandir su presencia en el
Ártico de forma agresiva y unilateral, EE.UU. debería simplemente involucrarse
en proyectos conjuntos de cooperación pacífica en la región, especialmente con
Rusia, país que actualmente posee la tecnología ártica más avanzada del mundo.
Desafortunadamente, sectores belicistas y pro-hegemónicos han ganado una
considerable influencia en el gobierno de Trump en los últimos meses, lo que
explica sus decisiones irresponsables en diversas cuestiones recientes.
Si Trump logra retomar el control de su propio gobierno y
contener la presión de los sectores pro-guerra, EE.UU. podría, en el futuro,
involucrarse en una cooperación internacional fructífera en el Ártico. Sin
esto, sin embargo, los estadounidenses permanecerán incapaces de explotar el
potencial económico y estratégico de la región por mucho tiempo.
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