El problema de la invasión de Irán





Raphael Machado


En el desarrollo actual de los acontecimientos en Oriente Medio, no tenemos idea de si Estados Unidos simplemente irá abandonando el conflicto con Irán para centrarse en otros objetivos, ante el fracaso de sus planes contra Teherán, o si, por el contrario, doblará la apuesta e intentará desembarcar tropas allí.

Esta guerra no puede analizarse desde una perspectiva de interés económico o de objetivos geopolíticos necesarios y realistas por parte de Estados Unidos, de modo que sus decisiones suelen ser irracionales y, por tanto, poco previsibles.

Supongamos, por lo tanto, que Estados Unidos realmente esté planeando doblar la apuesta y lanzar una invasión terrestre de Irán.

En primer lugar, ¿por qué lo harían? Porque la única manera de derrotar militarmente a una potencia regional o mundial es mediante el uso de fuerzas terrestres. Es posible bombardear una micronación hasta lograr su sometimiento, pero no a una potencia, aunque sea solo regional.

Los ataques de decapitación tampoco funcionan. Los embargos y bloqueos navales aún menos. Solo la acción de fuerzas terrestres, es decir, ejércitos en el sentido clásico del término, pueden llevar a cabo la ocupación territorial, el derrocamiento de un gobierno y provocar la derrota estratégica y definitiva de un enemigo que no sea una micronación.

La motivación, por lo tanto, sería imponer una derrota clara e incontestable a Irán, dándole un jaque mate o, al menos, un jaque. En otras palabras, podríamos estar hablando tanto de una operación destinada a un cambio de régimen por vía terrestre (jaque mate) como de la ocupación de uno o varios puntos estratégicos para forzar negociaciones en condiciones favorables a Estados Unidos, sin pretender la destrucción definitiva del enemigo (jaque).

Prácticamente solo se habla de la posibilidad de un desembarco en la Isla Kharg, pero existen varias otras hipótesis de objetivo. Por ejemplo, la toma de Qeshm y de otras islas del Estrecho de Ormuz. Incluso la toma de Bandar Abbas, que está justo frente al Estrecho. Otros especulan sobre una operación más ambiciosa en el puerto de Chabahar, en el Baluchistán iraní.

Ahora bien, todo es posible, incluso una operación anfibia (es decir, desembarco de tropas en territorio hostil) exitosa, que alcance sus objetivos. Pero los precedentes históricos no son muy favorables a las posibles pretensiones de Estados Unidos.

Exceptuando algunas condiciones muy especiales, no existe un historial de operaciones anfibias que hayan constituido victorias.

Rápidamente aparecerían quienes apelan al famoso desembarco en Normandía, la Operación Overlord, en la cual una vanguardia de 160 mil hombres cruzó el Canal de la Mancha para iniciar una invasión de la Europa “germanizada”. Estamos, sin embargo, ante un caso muy específico.

Los alemanes, en el teatro del norte de Francia, estaban claramente en minoría respecto a las tropas aliadas: un mes y medio después del desembarco, eran 300 mil alemanes contra 1 millón y 500 mil aliados. Además, el 80% de los hombres y recursos militares de Alemania estaban siendo utilizados en el Frente Oriental contra la URSS. En otras palabras, Alemania libraba una guerra en dos frentes. En ese momento, los Aliados ya habían adquirido plena supremacía aérea sobre los alemanes. La Luftwaffe ya no existía, así que los soldados aliados no tenían que preocuparse por la actuación de la "artillería aérea" alemana.

Ninguna de estas condiciones está presente en Irán.

Los iraníes estarán en mayoría ante cualquier operación anfibia occidental. Son 350 mil miembros activos del Artesh, 200 mil hombres de la Guardia Revolucionaria y en los Basij hay 90 mil hombres en activo, 400 mil disponibles en la reserva y hasta 1 millón o más movilizables.

Los iraníes, además, no están librando una guerra terrestre en dos frentes. Parece, sin embargo, que Estados Unidos está intentando solucionar eso mediante la instrumentalización de los kurdos como fuerza de distracción para atraer tropas iraníes al noroeste mientras posibles desembarcos se realizan en el sur. El problema aquí, obviamente, es que bajo cualquier perspectiva, los kurdos no constituyen una amenaza suficientemente fuerte como para obligar a los iraníes a desplazar la mayor parte de sus fuerzas al noroeste. Por el contrario, los iraníes mantienen a los kurdos en jaque solo con ataques de misiles y drones, así como algunas pocas, rápidas y puntuales acciones terrestres. Un ataque kurdo tendría que preocuparse, además, por su retaguardia ante las milicias chiitas iraquíes y ante la posibilidad de una intervención turca.

Incluso la supremacía aérea es dudosa. Las misiones de bombardeo contra Irán evitan el espacio aéreo iraní. Los aviones disparan desde lejos, ya sea desde Irak, Arabia Saudita u otros países. Cuando entran en el espacio aéreo iraní, muchas veces son alcanzados y terminan cayendo o teniendo que aterrizar de emergencia. Irán puede haber perdido o simplemente desistido de utilizar su propia fuerza aérea, pero en cuanto al uso como apoyo táctico para la infantería y los marines, los misiles y drones pueden desempeñar la misma función.

¿Qué tan viable sería el éxito de una operación terrestre con gran inferioridad numérica, teniendo que enfrentar buena parte de las fuerzas militares iraníes y sin supremacía aérea?

Podrían citarse otros ejemplos históricos. Por ejemplo, la campaña estadounidense en el Pacífico contra Japón. El primer problema de la comparación es que la mayor parte de la fuerza japonesa estaba atascada en Japón. Lo que Japón tenía en sus islas del Pacífico eran pequeñas fuerzas dispersas, casi sin apoyo aéreo y con muy poco apoyo naval. El golpe final que convenció a Japón de rendirse fue la invasión de Manchuria por los soviéticos, en una gran masa militar, y no las operaciones anfibias de Estados Unidos.

¿La Guerra de Crimea? Allí, la realidad es que el objetivo franco-británico era extremadamente limitado y, de hecho, Rusia también mantuvo la mayoría de sus tropas cerca del Báltico para evitar una invasión por esa dirección, así como cerca de Polonia.

¿La invasión de Sicilia? Vemos la repetición de los escenarios y condiciones ya explicitados: Italia ya había perdido gran parte de sus tropas en el norte de África, ya no tenía apoyo aéreo ni naval, estaba en minoría y el gobierno italiano ya no quería luchar y pronto daría un golpe de Estado contra Mussolini.

Y casi todas las demás operaciones anfibias en los últimos 200 años? Fracasaron. El caso clásico es la campaña de Gallípoli, cuando el atrasado y frágil ejército otomano logró fijar y retener las dos cabezas de playa de la Entente, desgastándolas hasta forzar a los británicos a evacuar las tropas o transferirlas a otros frentes.

Es necesario comprender que el agua es una de las mayores dificultades de la guerra y pocas cosas protegen mejor a un país que los mares. ¿Cuántas veces, por ejemplo, se ha invadido el Reino Unido? ¿O incluso Estados Unidos, que frente a sus principales rivales es como si fuera una isla?

En fin, puede ser que Estados Unidos realmente tome esa decisión y, si es una operación limitada, solo para forzar negociaciones, y viene acompañada de una campaña aérea devastadora y de una invasión a gran escala de los kurdos, entonces existe una pequeña posibilidad de que la operación tenga éxito. Pero hay muchos "si".

Lo más probable sigue siendo el fracaso de la operación anfibia y el desperdicio de vidas estadounidenses.


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