El hombre se condena a la deshumanización
Claude Bourrinet
Sin embargo, este legado genético y fisiológico, propio de nuestra especie, probablemente generado por una mutación, no habría sido plenamente realizado si no hubiera existido una disposición orgánica especial en la laringe, la lengua, la boca (de ahí el lenguaje, y por consiguiente, la posibilidad de conceptualizar, imaginar, producir símbolos, crear un segundo mundo — interior o social), y sobre todo, la mano. Los monos tienen manos, pero no poseen el software para utilizarlas, excepto de manera rudimentaria y repetitiva.
Para que el hombre pudiera "evolucionar", fue necesario la conjunción de estos tres factores. Sin embargo, el cambio civilizacional actual reduce de manera formidable el uso de la mano (uso del teclado discontinuo, pulsado, en contraste con el uso continuo, complejo y ligado de la mano al escribir en papel, la desaparición de oficios manuales...), empobrece la lengua de manera increíble, atrofia el cerebro por adicciones tóxicas, hace que la maestría de la geometría y la aritmética sean innecesarias, y tiende a reemplazar la música fina, sutil, "complicada", cromáticamente rica, por una "música" impulsiva, primaria, cercana a las pulsaciones fisiológicas como el corazón (no como afectividad, sino como ritmo repetitivo).
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