Donald Trump desacredita a la derecha europea: un análisis lúcido y desilusionado de David Engels
Gastel Etzwane
Comparto este artículo de David Engels, publicado el 18 de febrero de 2026 en Politique Magazine (nº 219), porque la profunda decepción del autor coincide en gran medida con la mía. Lo que observamos hoy en torno a Irán, el unilateralismo estadounidense, las operaciones militares arriesgadas, las declaraciones beligerantes y el desprecio manifiesto por los intereses europeos, no hace más que confirmar en masa este análisis y este sentimiento.
David Engels, que durante mucho tiempo fue simpatizante del dinamismo de Trump, hace un diagnóstico severo: lejos de servir como modelo o aliado para la derecha europea, Donald Trump la está desacreditando de forma duradera.
Según Engels, el trumpismo no es simplemente una política nacional estadounidense radical. Es un proyecto de restauración del poder estadounidense que se basa en un unilateralismo asumido y en una lógica de dominación sin restricciones. Engels lo ve como una forma de “cesarismo” eficaz a corto plazo para Estados Unidos (remigración, lucha contra la inmigración ilegal, intentos de reindustrialización, secamiento de las finanzas de las ONG woke, rearme masivo), pero cuya viabilidad a largo plazo es fuertemente cuestionada por muchos analistas, que incluso lo ven como un factor que acelera el declive de la hegemonía estadounidense.
Sea como sea, este trumpismo se construye explícitamente en detrimento de Europa, que no considera como un socio, sino como un espacio que debe mantenerse débil, dividido y dependiente.
El episodio de Groenlandia (amenaza de anexión de un territorio danés, por tanto europeo) ilustra perfectamente este desprecio: Trump humilla públicamente a los europeos, incluso cuando tiene razón en criticar a sus élites.
El resultado: la derecha europea se encuentra atrapada en un dilema mortal. Apoyar a Trump significa exponerse a la acusación de traición a los intereses europeos; criticarlo, parecer débil o “atlanticista tibio”. En ambos casos, ella pierde.
Paradójicamente, esta actitud refuerza a los centristas y a la izquierda, que se presentan como defensores de la “dignidad europea” frente a la arrogancia estadounidense.
Engels resume perfectamente la trampa estratégica del trumpismo: es en interés de Estados Unidos mantener a Europa impotente, dividida, económicamente debilitada y militarmente dependiente. Una Europa fuerte y soberana, ya sea de derecha o no, no corresponde a los objetivos del MAGA. Trump no quiere un socio, sino un vasallo dócil.
Como destacó Bruno Wolters, retomado por Alian de Beniost, “existe el riesgo real de que actores estadounidenses intenten utilizar el populismo de derecha europeo como vehículo para una vasallización renovada”.
El trumpismo actúa entonces como un “Rey Midas invertido”: todo lo que toca en Europa se transforma en descrédito y debilitamiento.
El artículo de David Engels es particularmente valioso porque proviene de un pensador de derecha que no alberga ninguna ilusión izquierdista, pero que se niega a sacrificar la dignidad y los intereses vitales de Europa en el altar de un alineamiento incondicional con Washington.
Hoy, con los acontecimientos en curso en Irán, donde Estados Unidos llevan a cabo su propia guerra sin preocuparse por las consecuencias para el Viejo Continente, este análisis resulta más justo y urgente que nunca.
Commentaires
Enregistrer un commentaire