¿Nueva frente en el conflicto? – Cuando las grandes tecnológicas se convierten de repente en objetivo geopolítico





Elena Fritz

El diario iraní Shargh Daily informa sobre una posible nueva dimensión de las actuales tensiones en Oriente Medio. Según el medio, las instalaciones de grandes empresas tecnológicas estadounidenses en Oriente Medio podrían convertirse próximamente en objetivo de ataques con misiles iraníes.

En las listas publicadas se mencionan, entre otras, Amazon, Google, NVIDIA, Microsoft, IBM, Palantir y Oracle. Se trataría, al parecer, de centros de datos, infraestructuras cloud, sedes de desarrollo o centros de servicios técnicos de estas empresas en la región.

Si esta amenaza llegara a materializarse, indicaría un cambio estratégico en la selección de objetivos. Hasta ahora, las medidas iraníes se centraban principalmente en palancas energéticas: los ataques a infraestructuras o las amenazas sobre el tráfico marítimo en el Golfo Pérsico y el Estrecho de Ormuz tradicionalmente hacen subir el precio del petróleo y, con ello, aumentan la presión económica sobre las economías occidentales.

Un ataque a instalaciones de empresas tecnológicas estadounidenses señalaría, en cambio, una nueva lógica en la guerra económica.

Y es que las grandes empresas de TI hace tiempo que no son solo empresas. Constituyen el sistema nervioso digital de la economía occidental: desde la infraestructura cloud, pasando por el análisis de datos militares, hasta el desarrollo de inteligencia artificial.

Un ataque dirigido a esta infraestructura tendría, por tanto, potencialmente dos efectos paralelos:

Primero, podría seguir impulsando los precios de la energía si las tensiones en la región se intensifican.

En segundo lugar, atacaría directamente la valoración bursátil de las grandes tecnológicas estadounidenses, es decir, esas empresas que hoy constituyen una parte considerable de la capitalización de los mercados bursátiles estadounidenses.

En otras palabras: no solo el petróleo podría convertirse en un arma, sino también la estabilidad de la economía digital.

De este modo, se confirmaría un patrón que en los últimos años se hace cada vez más visible:

La competencia geopolítica se traslada cada vez más de los objetivos militares clásicos a la infraestructura económica crítica.

Energía, semiconductores, redes logísticas… y también la infraestructura cloud y de datos.

Si estos ataques realmente llegaran a producirse, sería un nuevo paso hacia un tipo de conflicto en el que los mercados financieros, los precios de la energía y la infraestructura digital se convierten en el propio campo de batalla.

#global_affairs_byelena


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