Gauchet y Manent en Le Figaro: «¿Hacia una guerra civil en Francia?»

En una larga entrevista concedida a Le Figaro, los filósofos Marcel Gauchet y Pierre Manent ofrecen un análisis severo del estado del debate público francés tras la muerte de Quentin Deranque. Entrevistados por Eugénie Bastié y Espérance de Monspey, describen una sociedad afectada por la radicalización moral, la parálisis política y una profunda crisis de la legitimidad democrática.
Para Marcel Gauchet, la aparente desaparición de las grandes ideologías no ha pacificado la vida pública. Al contrario, la ha transformado. La política, explica en esencia, tiende a ser reemplazada por una lógica moral en la que el adversario ya no es un competidor, sino la encarnación del mal. En esta configuración, la violencia se vuelve pensable e incluso justificable, ya que se presenta como una lucha contra un «mal absoluto».
Pierre Manent comparte este diagnóstico. Según él, la criminalización del conservadurismo, del apego a la nación o de la preferencia por la identidad nacional ha contribuido a crear un clima en el que algunos jóvenes pueden sentirse casi moralmente obligados al tomar acciones físicas contra quienes perciben como enemigos. En Le Figaro, menciona una creciente incapacidad para analizar políticamente las desacuerdos, ya que la referencia al mal absoluto paraliza el juicio.
Universidad, desafección democrática y ruptura de 2005
Ambos pensadores también abordan el papel de las instituciones universitarias. Gauchet describe un panorama contrastado: un núcleo académico sólido persiste, pero algunos sectores se habrían convertido, según él, en espacios de politización afectiva más que de reflexión estructurada. Pierre Manent ve en ello un síntoma de una crisis más amplia del régimen representativo.
Ambos identifican una ruptura importante alrededor de 2005, fecha del referéndum sobre el Tratado Constitucional Europeo. La elusión del voto popular habría instaurado una desconfianza duradera entre gobernados y gobernantes. Las instituciones funcionan formalmente, señalan, pero el intercambio fundamental entre confianza y responsabilidad se habría debilitado.
Para Gauchet, la demanda de «autoridad» expresada por una parte de la opinión pública no necesariamente refleja una tentación autoritaria, sino una exigencia de eficacia. Por su parte, Manent sostiene que el país padece un poder incapaz de tomar las decisiones esperadas desde hace décadas.
Derechos individuales versus soberanía nacional
El núcleo del análisis, sin embargo, se centra en la tensión entre derechos universales y soberanía popular. Gauchet subraya que el Estado de Derecho, esencial para la democracia, ha evolucionado hacia una primacía de los derechos individuales universales. Esta evolución entraría en conflicto con las realidades nacionales, especialmente en materia migratoria.
Manent plantea el dilema de manera más tajante: la democracia moderna debe articular los derechos del hombre y los derechos del ciudadano. Sin embargo, según él, los primeros han absorbido a los segundos. El cuerpo político nacional se vuelve sospechoso en cuanto introduce una distinción entre «dentro» y «fuera». Esta lógica debilitaría la capacidad colectiva para gobernarse.
La cuestión subyacente, explícitamente planteada por Manent en la entrevista, es la de la voluntad: ¿siguen teniendo las naciones europeas el deseo y la fuerza para continuar su propia historia?
¿Reparar la democracia?
Ni Gauchet ni Manent apoyan las tesis de una superación de la democracia en favor de un modelo tecnocrático o autoritario. Los regímenes ruso y chino son claramente rechazados por Manent. Pero ambos consideran que el modelo europeo debe volver a enraizarse en la realidad.
Gauchet menciona la presión estratégica internacional y el fin de las ilusiones de una globalización sin restricciones. Manent llama a una forma de modestia política: ajustar los discursos a las capacidades reales del país y volver a realizar un inventario realista de sus fuerzas y debilidades.
La entrevista publicada por Le Figaro no resuelve la cuestión de una «guerra civil» inminente. Pero pone de manifiesto una preocupación común: la disolución progresiva del marco político compartido. Para ambos filósofos, la supervivencia del régimen representativo dependerá de la capacidad de los franceses para reafirmar su derecho colectivo a gobernarse a sí mismos, y de afrontar sus consecuencias.
[cc] Artículo redactado por la redacción de breizh-info.com y revisado y corregido (ortografía, sintaxis) por inteligencia artificial.
Breizh-info.com, 2026, libres para copiar y difundir bajo la condición de mencionar la fuente y de incluir un enlace dofollow a la fuente original.
Commentaires
Enregistrer un commentaire