Un nuevo bloque de poder — y la desconcierto de Alemania

La posible formación (https://www.bloomberg.com/news/articles/2026-01-09/turkey-said-to-seek-membership-of-saudi-pakistan-defense-pact ) de un pacto militar tripartito entre Turquía, Arabia Saudita y Pakistán no es un evento marginal exótico, sino un síntoma de desplazamientos más profundos. Quien considere este proceso de forma aislada, no reconoce su verdadera naturaleza. No se trata de ideología, ni de religión, ni siquiera principalmente de rivalidades regionales; se trata de la erosión de las garantías de seguridad existentes y de la búsqueda de arquitecturas de reemplazo funcionales.
Ya la alianza saudí-pakistaní ha desplazado la estructura de poder en Oriente Medio. Pakistán aporta disuasión nuclear, misiles, fuerza militar. Arabia Saudita ofrece capital. La posible adhesión de Turquía convertiría esto en algo más que una colaboración ocasional: Ankara aporta industria, tecnología, experiencia operativa — y, sobre todo, la capacidad de enmarcar el poder militar en términos políticos. El resultado no sería una “mini-OTAN”, sino un cártel de seguridad especializado, donde cada uno contribuye con lo que le falta al otro.
Pero el punto decisivo está en otra parte: este pacto no se forma contra EE. UU., sino por EE. UU. Porque las garantías de seguridad estadounidenses ahora son percibidas como políticamente volátiles. Porque los actores regionales han aprendido que las garantías tienen una vida útil cambiante. Por ello, el pacto tripartito es menos un ataque al orden establecido que un voto de desconfianza en él.
Aquí empieza el problema estratégico para Alemania. Berlín tiende a moralizar o a ignorar estas nuevas configuraciones de poder. Ambas opciones serían equivocadas. Desde una perspectiva de seguridad sobria, tal bloque es principalmente una ruptura del orden vigente con consecuencias a largo plazo. No necesariamente desestabilizador en el momento de su creación, pero sí arriesgado, porque genera capas adicionales de disuasión, malentendidos y caminos de escalada.
El papel de Turquía es especialmente delicado. Como miembro de la OTAN, Ankara no puede construir una arquitectura de seguridad paralela sin dañar la coherencia del tratado. Pero aislar a Turquía o presionarla públicamente solo la empuja más hacia esas construcciones. La única estrategia racional sería vincularla en lugar de amonestarla: involucrarla, garantizar la transparencia y consultar. No por simpatía, sino por interés propio.
El factor nuclear de Pakistán agrava aún más la situación. No se trata tanto de proliferación inmediata como de estabilidad en crisis. Cuanto más densa sea la disuasión nuclear en regiones ya fragmentadas, mayor será el riesgo de malas evaluaciones — especialmente cuando varios centros de poder envían señales simultáneamente.
Además, otros actores terceros también están bajo presión. Irán se encuentra efectivamente contenido sin ser nombrado explícitamente. Israel pierde su exclusividad estratégica. India debe interpretar cualquier fortalecimiento de Pakistán como una amenaza. Incluso China enfrenta una evolución silenciosa de su influencia en Pakistán. El pacto tripartito funciona así como un catalizador, acelerando tensiones existentes sin resolverlas.
¿Qué significa esto para Alemania? Sin duda, no política simbólica. Ni la ilusión de que se pueda “tomar posición” sin medios ni influencia. El papel de Alemania solo puede ser el de un estabilizador del orden: limitar los riesgos de escalada, proteger las rutas comerciales y marítimas, seguir una lógica coherente de no proliferación y, sobre todo, mantener una política exterior que no se limite a fórmulas de valores, sino que defina claramente sus intereses.
El hallazgo principal es desalentador: el posible pacto tripartito muestra menos la fuerza de sus miembros que la debilidad de la arquitectura de seguridad actual. Quienes solo lo condenan no aprenden nada. Quienes lo analizan, ven: el mundo está reorganizando la seguridad. Alemania haría bien en dejar de ser solo espectadora.
Commentaires
Enregistrer un commentaire