La biografía de Carl Gustav Jung, el gran chamán
por Giovanni Sessa
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La biografía de Jung para las Ediciones Mediterráneas
Paola Giovetti es una autora prolífica, especializada en temáticas relacionadas con la investigación psíquica. Dirige la revista histórica Luce e Ombra, órgano de la Fundación Biblioteca Bozzano-De Boni de Bolonia. Por ello, no podía faltar, en su vasta bibliografía, un volumen dedicado a C. G. Jung. Recientemente, en las librerías, aparece su última obra, Carl Gustav Jung, el gran chamán. Una biografía (para pedidos: ordinipv@edizionimediterranne.net , ++39-6/3235433). Se trata de un trabajo orgánico, exhaustivo, que ofrece al lector un acceso profundo, no solo a la biografía superficial del psicoanalista suizo, sino que revela los aspectos salientes de su vida interior y de su camino “realizador”. Giovetti muestra un conocimiento poco común de la bibliografía crítica dedicada a Jung, cuya exégesis es llevada a cabo con pertinencia argumentativa y persuasión convincente. Se detiene, además, en aspectos hasta ahora silenciados de la personalidad de Jung, expuesta desde la infancia al misterio de la vida. La reconstrucción biográfica es minuciosa, apoyada en una amplia documentación y en una prosa atractiva que hace amena la lectura, como suele suceder en la historiografía biográfica anglosajona.
Hablando como Prezzolini, Jung fue realmente “un hijo del siglo XX” (1875-1961), del cual vivió las tragedias y los impulsos intelectuales. Desde mi perspectiva, para adentrarse en lo esencial, es recomendable comenzar con la narración de un sueño infantil del gran pensador, reportado por la autora. Jung vio, en esa experiencia onírica, un prado verde en el que: «se abría una fosa oscura muy profunda [...] descendió una escalera empinada [...] y en el fondo encontró un paño verde como una tienda» (p. 27), y más allá, en una sala, había un trono dorado sobre el cual había un tronco de carne y piel, con un gran ojo en la parte superior. Se trataba del: «falo ritual, símbolo de vida y potencia, que encontramos en el origen de muchas religiones antiguas» (pp. 27-28). Desde niño, Jung tuvo ya la intuición de su misión “samánica”: conocer, mediante la resolución de la sombra, el Self, al que se llega a través de la integración de la personalidad. Eliade señala que los chamanes siempre actuaron, en sus peligrosos viajes por los “múltiples estados del ser”, en beneficio de sus semejantes, revelando que en la physis todo está animado, en relación perpetua, en una perspectiva que, para decirlo con Evola, es de trascendencia inmanente. La misma tarea que Jung se propuso respecto a la humanidad desorientada del siglo XX.
No es casualidad que Giovetti mencione la posible ascendencia familiar del suizo con J. W. Goethe, para quien Carl mostró desde joven una evidente sintonía de visión, especialmente en las obras científicas del poeta (valoradas, entre otros, por Rudolf Steiner).
Jung quiso estudiar arqueología, pero razones familiares lo llevaron a estudiar medicina y dedicarse a la psiquiatría. Impulsado por el profesor Bleuler, dedicó su tesis a la psicología y patología de los fenómenos ocultos. Jung participó activamente en las experiencias mediumnísticas de su prima, H. Preiswerk. Él mismo experimentó fenómenos paranormales en las casas en las que vivió: escuchó “explosiones” provenir de las librerías y vio una cuchilla romperse misteriosamente en cuatro partes. Este objeto fue cuidadosamente conservado por el científico hasta el fin de sus días. El suizo era ajeno a cualquier dogmatismo, en particular respecto a los fenómenos mencionados, y al prejuicio positivista que negaba la posibilidad de lo imposible. Conoció a Freud, quien lo eligió como su alumno predilecto y posible sucesor. Giovetti reconstruye su relación, señalando que la causa de su disenso no fue solo de naturaleza teórica. Jung no aceptaba el dogmático pansensualismo del padre del psicoanálisis, que interpretaba como una vía de escape compensatoria a la dimensión religiosa rechazada por el ateo Freud, sino que también la ruptura estuvo marcada por las “ecuaciones personales” de ambos. Fue el “asesinato del Padre” de Freud lo que enfrentó directamente a Jung con el inconsciente.
Ese momento histórico fue muy difícil para el psicólogo arquetípico, quien logró superar la crisis gracias a una figura femenina de gran importancia en su vida, Tony Wolff. Jung mantuvo con esta paciente y discípula una relación apasionada, tolerada por su esposa Emma, debido al amor sincero que la unía a Carl. Además, la confrontación con el “eterno femenino” goethiano siempre jugó un papel decisivo para Jung, como testimonia la relación con Sabine Spielrein, discutida por Giovetti. El animus masculino y el alma femenina deben integrarse para alcanzar la coincidentia oppositorum alquímica. El interés de Jung por la alquimia, desarrollado tras la lectura del Misterio de la Flor de Oro, es fundamental para entender la psicología analítica: «La nigredo de los alquimistas corresponde al enfrentamiento con la Sombra […] La albedo […] corresponde al encuentro con el arquetipo del alma para el hombre y del ánima para la mujer […] la rubedo representa el encuentro con el arquetipo del Self» (p. 125).
La lectura del Libro Rojo, compuesto por textos escritos con caligrafía gótica y dibujos, entre los que hay muchos mandalas, aclara la dimensión imaginativa, lejos de ser logos-céntrica, del pensamiento jungiano y simboliza la travesía existencial y espiritual del psicoterapeuta. Jung dejó esto claramente reflejado en la construcción de la Torre de Bollingen, en la que trabajó personalmente, testimonio arquitectónico de su universo de referencia. Un cosmos mudo frente a un enfoque casuístico, que sin embargo se revela a través del método analógico y sincrónico: «El concepto de sincronicidad […] indica la correspondencia significativa de eventos sin relación causal entre sí» (p. 157). Jung fue homo religiosus: gracias a la integración lograda, pudo afirmar al final de una entrevista, en los últimos años de su vida: «¡No necesito creer, sé!» (p. 207).
Paola Giovetti, Carl Gustav Jung, el gran chamán. Una biografía, Ediciones Mediterráneas, 210 páginas, 19,50 euros.
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