Las élites de la UE están llevando a Europa al abismo: La locura del belicismo contra Rusia
Por Heinz Steiner
Europa debe estar preparada para librar una guerra contra Rusia dentro de seis u ocho años. Así lo ha declarado el primer comisario de Defensa de la UE, Andrius Kubilius. ¿Cuánto tiempo más se quedarán los europeos mirando este belicismo?
Andrius Kubilius, el designado primer comisario de Defensa de la Unión Europea, ha revelado ahora sus verdaderas intenciones. Con una retórica alarmista, advierte
de un supuesto enfrentamiento militar con Rusia en los próximos seis a
ocho años. Este belicismo no es más que un intento desesperado de
mantener el menguante poder de Occidente y alimentar el complejo
militar-industrial.
Kubilius, títere de las belicosas élites
de la UE, aboga por un rearme masivo de Europa. Quiere impulsar la
industria de defensa y aumentar la producción de armas y municiones.
¿Pero para qué? ¿Para librar una guerra que nadie puede ganar y que
reduciría Europa a escombros?
Lo que este autoproclamado
estratega en su torre de marfil de Bruselas parece haber olvidado es el
simple hecho de que Rusia es una potencia nuclear. ¿Cree seriamente que
una guerra convencional contra Rusia entra siquiera dentro de lo
posible? ¿O se trata sólo de un pretexto para hacer afluir miles de
millones a los bolsillos de las empresas de defensa?
La
hipocresía es pasmosa. Mientras la UE finge defender la paz y la
estabilidad, en realidad está preparando el terreno para un conflicto
que podría costar millones de vidas. Y todo ello bajo el endeble
pretexto de una «amenaza rusa». En realidad, es la agresiva expansión de
la OTAN hacia el este, impulsada por Estados Unidos y los obedientes
burócratas de la UE, la que ha creado las tensiones con Rusia en primer
lugar. En lugar de buscar el diálogo y reconocer los legítimos intereses
de seguridad, se demoniza a Rusia y se atiza la histeria bélica.
Las
consecuencias económicas de esta política armamentística serán
devastadoras. Mientras los ciudadanos de a pie de Europa sufren la
inflación y la caída de su nivel de vida, las élites y las empresas
armamentísticas se llenarán los bolsillos. Ya es hora de que los pueblos
de Europa despierten y pongan fin a esta locura. No necesitamos
belicistas como Kubilius, sino estadistas que defiendan la paz y la
cooperación. La alternativa es una Europa que acabe como campo de
batalla en un conflicto sin sentido.
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