Ya no hay rastro de lo ridículo. Ni siquiera cuando se ocupa un cargo institucional
Gabriele Adinolfi Ya no hay rastro de lo ridículo. - NoReporter Reflexionaba que, a estas alturas, ya no existen ni el pudor, ni el sentido del ridículo, ni siquiera el respeto por el cargo que se ocupa. La serie de ejemplos es infinita, pero pretendo detenerme exclusivamente en los más clamorosos de los últimos quince días. El embajador de Israel ante la ONU tuvo la desfachatez de acusar a España de mantener enclaves coloniales en Marruecos y de ocupar tierras que no le pertenecen. ¡Esto sale de la boca del portavoz de un Estado que recuperó tierras de hace dos mil años ocupándolas militarmente y expulsando o sometiendo a quienes las habitaban hasta ayer, y que, haciendo caso omiso de los reconocimientos internacionales, coloniza regiones que nadie reconoce como propias, como los territorios palestinos de Gaza y Cisjordania, y mantiene bajo su control lo que oficialmente se denomina “Territorios Ocupados”! El embajador ruso en Tokio , para responder a la indignación provocada allí por...