Glaziev y el nuevo desorden mundial – La guerra de Irán decidirá el destino de Ucrania

 

Markku Siira

https://substack.com/home/post/p-191254494

El académico y teórico económico ruso Serguéi Glaziev analiza la política mundial desde la perspectiva de las leyes económicas a largo plazo. Su tesis central es que el mundo está pasando de un orden liderado por Estados Unidos a una nueva estructura integral, cuyo centro se está formando en Asia Oriental y Meridional.

Glaziev recuerda que ya hace más de una década predijo que Estados Unidos iniciaría un conflicto global para mantener su hegemonía, pero que finalmente lo perdería. Según su interpretación, esa predicción se está cumpliendo ahora.

Washington ha debilitado a sus aliados europeos y, al mismo tiempo, ha fortalecido a China, que se ha convertido en la potencia dominante tanto productiva como científica y tecnológicamente. Las políticas de sanciones y las guerras comerciales de Estados Unidos, según su análisis, han destruido el sistema internacional de comercio y divisas, debilitando la posición del dólar como moneda dominante a nivel mundial.

La actual agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán encaja, en el análisis de Glaziev, en un arco histórico más amplio. Afirma que Estados Unidos sigue aún el plan de cinco etapas elaborado por Zbigniew Brzezinski tras la disolución de la Unión Soviética, cuyo objetivo era la supremacía global estadounidense.

El plan comenzó con el ascenso al poder de nacionalistas ucranianos y el aislamiento de Rusia respecto a Europa. Después, se trataba de derribar el gobierno de Moscú, destruir Irán y finalmente aislar a China mediante un bloqueo comercial. Según Glaziev, “los servicios de inteligencia estadounidenses lograron inculcar este insensato plan a sus gobiernos títeres europeos”, lo que ha llevado a la UE a una crisis socioeconómica irreversible.

Sin embargo, el plan no ha avanzado como se esperaba. En Rusia, la amenaza externa ha fortalecido la unidad interna, mientras que China ha sido la más beneficiada del giro ruso hacia Asia.

Ahora, Washington ha pasado a la cuarta fase del plan, la destrucción de Irán, a pesar de que la tercera no se haya realizado. Como vanguardia ideológica están ahora los sionistas israelíes, igual que antes fueron los nacionalistas ucranianos y los revanchistas alemanes.

La administración estadounidense libra una guerra híbrida a través de intermediarios y está dispuesta a sacrificar a sus aliados por miedo a perder apoyo interno. Esta estrategia incluye también provocaciones como el ataque a una base británica en Chipre o ataques en territorio de Azerbaiyán. El objetivo es ampliar el conflicto y fragmentar Irán entre grupos étnicos.

Según Glaziev, la dirección iraní es consciente de la amenaza existencial y está dispuesta a luchar hasta el final. En respuesta al ataque, ha cerrado el estrecho de Ormuz, lo que amenaza con desencadenar una crisis energética global. Diversos análisis de mercado han advertido que el cierre del estrecho provocaría un grave shock petrolero.

Esto aceleraría la inflación, llevaría a Europa a la recesión y desataría una ola de quiebras que repercutiría en los mercados de derivados de Estados Unidos y podría hacer colapsar todo el sistema de deuda del país. Según agencias de noticias, Irán estaría considerando un plan en el que algunos petroleros podrían cruzar el estrecho, siempre que el comercio se realice en renminbi chino.

Ya ahora, el aumento del precio del gas ha profundizado la crisis económica en Europa. Si Rusia cortara los suministros, los gobiernos proestadounidenses podrían perder el control de la UE. La OTAN podría desintegrarse si el secretario general Mark Rutte cumple su amenaza de una defensa colectiva contra Irán, algo que, según Glaziev, los servicios secretos israelíes intentaron provocar con el ataque en Chipre.

Glaziev esboza varios escenarios para la evolución del conflicto. El primero, un golpe de Estado y la desintegración de Irán, parece ahora poco probable, pero ni siquiera eso salvaría a EE.UU. del colapso del sistema del dólar, el estallido de las burbujas financieras y el alejamiento de sus aliados.

El segundo y más probable escenario es una situación de estancamiento prolongado, en la que los combates continúan de forma limitada y los precios de la energía siguen subiendo.

En el tercer escenario, el más sombrío, Estados Unidos e Israel recurren a armas nucleares para destruir Irán. Entonces, todo Oriente Medio se convertiría en una zona catastrófica: aumentarían el miedo y el éxodo, y “la mitad de la población podría huir”, en parte incluso hacia Ucrania. Sin embargo, Glaziev considera una guerra nuclear a gran escala como irrealista y la descarta por ser demasiado destructiva.

En el cuarto escenario, Irán inflige a Israel pérdidas insoportables, lo que obligaría a Israel a retirarse de la guerra. Esto desencadenaría una nueva ola de antisionismo en la región y cuestionaría la existencia misma de Israel. En ese contexto, Glaziev plantea la teoría de que ya se está preparando el traslado de la población israelí a Ucrania.

Según él, en la orilla derecha del Dniéper, en Ucrania, tiene lugar actualmente un “genocidio de rusos”, en el que el “régimen nazi de Kiev libera el territorio para los refugiados israelíes” matando y deportando a hombres de Dnipropetrovsk, Mykolaiv, Jersón y Odesa.

El quinto escenario está relacionado con una mayor implicación de la OTAN y una respuesta de China. Si China bloquease Taiwán, los países de la OTAN perderían la mayor parte de sus microchips. Esto haría estallar las burbujas especulativas en torno al boom de la inteligencia artificial y llevaría tanto a Europa como a Estados Unidos a una catástrofe social.

En todos los escenarios planteados, Glaziev pronostica un agravamiento de la crisis económica en Occidente. Esto aliviaría la presión contra Rusia y fortalecería la posición rusa, acelerando el cumplimiento de los objetivos de la operación especial.

Sin embargo, aquí surge una pregunta inevitable sobre el propio papel de Rusia: si la afirmación de Glaziev sobre el traslado de la población israelí a Ucrania es cierta, ¿está el gobierno de Putin implicado activamente en este cínico juego geopolítico, en el que los territorios ucranianos son “limpiados” de su población originaria para dejar paso a nuevos habitantes?

Glaziev plantea dos alternativas para el futuro de Ucrania: o bien los ucranianos “se someten a la esclavitud de sus nuevos amos y repiten el destino de los palestinos”, o bien reconocen su origen ruso y regresan a Rusia. Esta última opción puede sonar más atractiva, pero en la práctica significaría el fin de la independencia ucraniana y el desplazamiento forzoso de millones de personas hacia el imperio ruso.

Esto revela la cruda realidad de la situación: la vida humana no es, en última instancia, más que combustible para la maquinaria geopolítica. Estados Unidos e Israel usan a sus propios ciudadanos como fichas mientras destruyen a los pueblos de la región, los gobiernos europeos se venden por poco, y los ucranianos y rusos de a pie pagan el precio más alto en ambos relatos. El cambio en el orden mundial arrasa a grandes masas humanas mientras el viejo poder se desmorona y el nuevo busca su lugar.



Commentaires